El gobierno alemán tripartito ha entrado en crisis por un enfrentamiento a campo abierto entre los liberales y los verdes en la elaboración de los presupuestos para 2024. Sí, lo han leído bien, para el 2024. El encontronazo lo protagonizan ante todo el país el ministro de Finanzas, Christian Lindner (FDP, liberales) y el vicecanciller Robert Habeck (Verdes), que es el ministro de Economía. El problema empezó cuando el conjunto de ministerios pidió poder gastar 70.000 millones de euros más el próximo año, pero el ministro de Finanzas se ha opuesto a ello rotundamente. El ministro de Economía abandera la posición contraria y reclama incrementar el gasto.
Habeck ha reaccionado con una carta de tono duro oponiéndose a la previsión presupuestaria restrictiva de Lindner, y la polémica ha subido de nivel. "Apreciado señor colega. Os escribo en nombre de los ministerios liderados por los Verdes", empieza Habeck su misiva a Lindner oficializando la división interna del gobierno alemán, en una situación sin precedentes. En la carta pide al dirigente liberal que no intente imponer su programa de partido desde el ministerio de Finanzas, y reclama un incremento de impuestos. En una carta de respuesta, el ministro de Finanzas no se corta tampoco y se muestra "sorprendido" de que los Verdes ya no acepten los acuerdos sobre presupuestos que pactaron la primavera pasada. "El ministerio de Hacienda se siente obligado a seguir las conversaciones sobre los presupuestos del 2024 sobre esta base. Sería aconsejable para la previsibilidad de las acciones del Gobierno en su conjunto, que respetara sus propias decisiones", concluye la carta de respuesta.
Estas son las cartas de los dos representantes del gobierno, que circulan ahora por la red en Alemania con todo tipo de comentarios.
El diario Süddeutsche, considerado uno de los más influyentes de Alemania, ha deducido que si la tensión ha llegado a las cartas públicas es que la crisis es grave. "Cuando dos ministros que se tutean y que se sientan uno al lado del otro en la bancada del Gobierno en el Bundestag de sopetón se escriben cartas formales en vez de sencillamente usar el teléfono móvil, siempre existe una razón política sólida detrás. Se trata de arrastrar una disputa interna irresoluble al escenario abierto, y de documentar ante el partido, los votantes y la posteridad de que uno se ha lanzado valerosamente al combate", señala.
Lo que ha hecho estallar las tensiones es que, después de años de restricciones presupuestarias primero por la covid y después por la guerra de Ucrania, el gobierno alemán ahora tiene más ingresos fiscales por una mejora de la economía, y eso ha provocado una batalla para controlar los fondos. Y aquí es donde entra en acción el tercer partido de la coalición, el socialdemócrata SPD. El ministro de Defensa, Boris Pistorius (SPD) se comprometió en una reciente visita a Ucrania a dar más apoyo a este país, y para eso reclama un gasto adicional para el ministerio de 10.000 millones de euros. El liberal Lindner está dispuesto a concederlos, pero solo si el SPD y los Verdes recortan en otras materias o renuncian provisionalmente a proyectos.
Silencio de Olaf Scholz
Esta crisis que se ha puesto de manifiesto en el gobierno alemán se está produciendo ante el silencio del canciller Olaf Scholz, que por ahora no lo ha podido desactivar. La democristiana CDU, en la oposición desde la retirada de Angela Merkel, no da crédito a lo que está pasando. "Que la cancillería no sea capaz de parar estas cartas antes de que se escriban no pronostica nada bueno", dice un dirigente democristiano, Andreas Mattfeldt.
