Las maniobras militares del Ejército danés en Groenlandia continuarán a lo largo de todo el año 2026 con la participación de diversos países aliados de la OTAN, en un movimiento que refuerza la seguridad y la presencia militar en la isla ártica en medio de un contexto geopolítico cada vez más tenso. Así lo ha confirmado este viernes el mando militar de Dinamarca, que enmarca las operaciones dentro del ejercicio Arctic Endurance, iniciado el año pasado.
En las últimas semanas, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica y varios países nórdicos han desplegado soldados en este territorio autónomo danés con el objetivo inicial de explorar cómo pueden dar apoyo a unas maniobras que se extenderán “durante todo 2026 en Groenlandia y sus aguas”, según ha detallado el ejército danés en un comunicado. Las actividades incluyen ejercicios por tierra, mar y aire, y se centran en tareas de vigilancia, reconocimiento y protección de infraestructuras críticas.
El núcleo de la operación lo forman los 90 soldados del Mando Ártico, a los que se han añadido refuerzos enviados desde Dinamarca. Según la televisión pública danesa TV2, aproximadamente 300 militares daneses han llegado a Groenlandia la última semana y han sido desplegados principalmente en Nuuk, la capital, y en Kangerlussuaq, al oeste de la isla. Además, una fragata se ha incorporado al dispositivo naval permanente que patrulla las aguas de Groenlandia y las Islas Feroe, mientras otras unidades participan en maniobras conjuntas con la fragata francesa Bretagne cerca de Islandia. También está previsto que cazas F-35 daneses realicen vuelos de reconocimiento sobre Islandia y la costa este groenlandesa.
Crecientes tensiones diplomáticas
Este refuerzo militar llega después de semanas de tensiones diplomáticas provocadas por el interés reiterado del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en anexionarse Groenlandia, apelando a motivos de seguridad nacional y a la necesidad de proteger mejor el Ártico frente a Rusia y China. Las declaraciones de Trump llevaron a Dinamarca y a varios aliados europeos a aumentar su presencia en la isla como mensaje claro de soberanía y control territorial.
Aunque Trump llegó a amenazar con aranceles a los países que se opusieran a sus planes, finalmente descartó tanto las represalias comerciales como el uso de la fuerza militar. Esta semana, el presidente estadounidense anunció que trabaja en un acuerdo de seguridad con la OTAN sobre Groenlandia y aseguró que había conseguido "todo" lo que quería. Según Trump, se trata de un acuerdo "a largo plazo" para la seguridad nacional e internacional, que se haría público próximamente.
Desde Copenhague, sin embargo, el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, ha querido rebajar las expectativas. Ha insistido en que, de momento, solo se ha establecido un marco de trabajo, no un acuerdo cerrado, y que cualquier decisión deberá ser negociada con Dinamarca y con Groenlandia. En una reunión reciente en Washington con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance, Rasmussen y la ministra de Exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, pactaron crear un grupo de trabajo conjunto para abordar las preocupaciones de seguridad de EE. UU. sin traspasar las líneas rojas de la soberanía danesa ni el derecho de autodeterminación de los casi 57.000 habitantes de la isla.
