El cambio de régimen en Siria, que se consumó el mes de diciembre de 2024 con la caída del poder de Bashar al-Assad, continúa su normalización internacional. El nuevo presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, que en su día fue un aliado del terrorismo de Al-Qaeda y su milicia sucesora, Hayat Tahrir al-Sham, ha visitado Alemania por primera vez desde su ascenso al poder. El excombatiente convertido en presidente ha mantenido una reunión con el canciller, el conservador Friedrich Merz, y también con el presidente de la República Federal, Frank-Walter Steinmeier. En una rueda de prensa posterior a la reunión entre el presidente sirio y el canciller alemán, el mismo Merz ha revelado que le ha pedido a su homólogo que “de manera prioritaria, readmita a aquellos [sirios] que ya no tienen un permiso de residencia válido en Alemania”, además de un “pequeño grupo que nos causa problemas”, es decir, quienes han cometido delitos y quieren “repatriar de forma prioritaria”. En una perspectiva a largo plazo, es decir, en los próximos tres años, “cerca de un 80 % de los sirios que actualmente se encuentran en Alemania deberían regresar a su país de origen”, un objetivo que también comparte Al-Sharaa, ha asegurado. A finales de octubre de 2025, había en Alemania 994.060 sirios de los casi 1,3 millones que entraron al país en 2015 huyendo de la guerra civil que entonces asolaba Siria y que terminó en 2024 con el ascenso al poder de Al-Sharaa y el derrocamiento de Al-Assad.
“La guerra civil ha terminado”
Los dos mandatarios han insistido en la idea del fin de la guerra y el restablecimiento de la paz y la estabilidad en Siria, si bien Merz ha precisado que el apoyo alemán al nuevo gobierno sirio irá condicionado al establecimiento de un Estado de derecho, el respeto a las minorías y la monopolización de la violencia a manos del Estado sirio y la integración de las fuerzas armadas en el ejército. “La guerra civil ha terminado y ahora existe, en principio, la perspectiva de volver al país de origen, Siria, y queremos hacerlo posible conjuntamente”. En este sentido, reivindica que “este es el momento adecuado para hablar también de estas personas” en referencia a “muchos de los [sirios] que están aquí, pero que son necesarios en su país”. Al-Sharaa ha señalado que “la guerra, por supuesto, ha terminado, pero la batalla por la reconstrucción acaba de empezar después de la caída del régimen” de Al-Assad, y “la destrucción en Siria es muy grande, pues las infraestructuras, las ciudades y los pueblos están devastados”, ha destacado.
“Queremos crear un buen entorno para las inversiones que generen oportunidades de empleo, de manera que los refugiados sirios puedan regresar a Siria. Queremos cooperación con las empresas alemanas”, ha aseverado junto al canciller, Friedrich Merz. Merz lidera un gobierno de coalición con el partido socialdemócrata SPD, que en su anterior etapa al frente de la cancillería también negoció discretamente el regreso de los sirios a su país una vez derrocado el régimen baasista. “Junto con nuestros amigos en el gobierno alemán, queremos crear una especie de ciclo para los sirios que están aquí, de manera que puedan regresar a Siria, contribuir también a la reconstrucción del país, pero que aquellos que quieran quedarse [en Alemania], por supuesto, también puedan seguir trabajando aquí”, ha explicado Al-Sharaa. Su idea es que las inversiones alemanas en Siria aumenten y el país árabe pueda “aprovechar a los sirios que hay en Alemania, para que trabajen en Siria para empresas alemanas”.
Una condición: implantar el Estado de derecho
En su reunión con Al-Sharaa, el canciller Merz ha vinculado los futuros proyectos en Siria con la creación de un Estado de derecho y el respeto a las minorías del país árabe, cosas en las que el mandatario sirio ha asegurado que trabaja en esta dirección. “Muchos proyectos comunes en el futuro dependerán de que encontremos un Estado de derecho con unas condiciones marco fiables, tanto para la economía como para la población de allí”, le ha trasladado Merz al líder sirio. El alemán ha coincidido con Al-Sharaa en la idea de que el monopolio de la fuerza debe recaer únicamente en el Estado, al señalar que precisamente este es el concepto de lo que representa para Alemania un Estado de derecho y la separación de poderes. Merz confía en que “esto se pueda conseguir en Siria” y permita el retorno de hasta un 80 % de los más de 900.000 sirios que viven en Alemania en los próximos tres años. Datos del mes de octubre pasado indican que 944.060 sirios de los 1,3 millones que llegaron en 2015 viven en Alemania. De estos, 663.182 tienen un permiso de residencia y 10.281 están obligados a salir del país, aunque 9.412 de estos están tolerados a quedarse. El año pasado, 6.502 sirios regresaron voluntariamente a su país de origen con o sin contar con el programa de ayuda económica desplegado por el gobierno alemán con este objetivo.
