Hoy he visitado el restaurante Coure, del chef Albert Ventura. Lo tenía en lista de espera desde hacía tiempo, pues bien, hoy ha sido el gran día y aquí estoy. He sido puntual con el objetivo de coger el mejor sitio en la barra. Aunque he recorrido el pasaje de Marimon con un ruido ensordecedor a causa de las obras de remodelación de la calle, al entrar en el restaurante la cosa mejora: escucho de fondo a Bud Powell, uno de los máximos exponentes del bebop, mientras saboreo una cerveza bien fría.

Barra

Barra del restaurante Coure / Foto: Víctor Antich

Una gran barra preside el espacio, veo unas escaleras que dan al comedor y a la cocina, por donde bajo a saludar al chef, que me confiesa que está contento de que después de casi veinte años la parroquia lo redescubra. Vuelvo a la barra, donde me espera la cerveza y la carta. Estoy hambriento, pero me cuesta decidir qué comeré. Antes de empezar, ya intuyo que me quedaré con las ganas de probar más platos.

Salmorejo

Salmorejo con mojama de atún / Foto: Víctor Antich

Empiezo con un salmorejo con mojama de atún, muy sabroso y refrescante. Mientras lo disfruto veo como se llena la barra de parroquianos que se ponen manos a la obra a ritmo de Bill Evans. Bebo un poco de agua, espero que no me haga daño. La semana pasada fui a la cata de las nuevas añadas de la Familia Torres en su finca de Pacs del Penedès —por cierto, una cata de escándalo donde disfrutamos de lo lindo—, y esta semana toca penitencia, no sea dicho.

pichón

Pichón asado, con salsifí y espinacas / Foto: Víctor Antich

Me traen el pichón asado, con salsifí y espinacas. El pichón está marcado por las dos caras y dispuesto encima del plato separando pechugas y patas con una salsa increíble por encima que me la imagino hecha con el fondo de la carcasa y ligada con algún otro ingrediente que no identifico; a su lado, las espinacas y el salsifí, una hortaliza como la endibia o la lechuga de la cual solo se come la raíz y que tiene un sabor un tanto amargo. El resultado no tiene desperdicio. Me viene a la memoria el "pichón mandarín" que probé en el Arzak hace unos meses, con endibia adobada, salsa de naranja y jengibre, ruibarbo, cilantro y miel, que también estaba muy bueno.

tres xocolatas

Tres texturas de chocolate con helado de café / Foto: Víctor Antich

Esperando el postre, se me hace la boca agua y me dan ganas de llorar observando el ravioli de rabo de buey con queso de Parma que se está zampando mi compañero de barra y las colmenillas rellenas que acaban de pasar por delante. Por suerte, llegan las tres texturas de chocolate con helado de café que cierran la función con grandes aplausos mientras suena de fondo el piano de Thelonious Monk.

Considero que el restaurante Coure es un imprescindible de la ciudad, donde tienes que poner un pie siempre que puedas. Albert apuesta por una cocina de autor, creativa y bien elaborada con un resultado increíble fruto de su experiencia y el buen savoir faire, pero también de su talante. Así pues, disfrútalo.