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Con la apertura del restaurante Seny, la semana pasada, dentro del Mercat de la Llibertat de Gràcia, junto con dos establecimientos ya consagrados como La Pubilla y la Bodega Quimet, esta zona se ha convertido en un reclamo definitivo para todos aquellos a quienes les gusta la buena comida. La inauguración del nuevo restaurante ha tenido una acogida inmediata, con los parroquianos llenando desde el primer momento la deseada barra y atiborrándose como ladrones.

Restaurante Seny / Foto: Víctor Antich

Siempre me ha gustado hablar de las rutas de los mercados, porque alrededor —y también dentro— de estos espacios las propuestas culinarias suelen abundar. Lo que creo que pasa ahora, sin embargo, es que, amenazados por la proliferación de negocios de restauración foráneos, intentamos recuperar y preservar aquellos establecimientos sencillos, tan nuestros, donde se puede disfrutar de una buena comida a buen precio.

Quimet de Gràcia, el vermut que abre la ruta gastronómica del Mercat de la Llibertat

En este caso, la ruta por el Mercat de la Llibertat que hoy nos ocupa puede empezar con un buen vermut de la casa o una copa de vino en el histórico Quimet de Gràcia, acompañados de unas anchoas del Cantábrico, de las mejores de la ciudad, y una ensaladilla rusa como las de antes.

Bar Bodega Quimet / Foto: Víctor Antich

Si lo preferís, también podéis pedir alguno de los platillos de cuchara de la casa, como los garbanzos con espinacas o las judías con chipirones, que he probado personalmente y que están para mojar pan.

Garbanzos con chipirones. Quimet de Gràcia / Foto: Víctor Antich

Seny, el nuevo templo del pescado y el marisco en el Mercat de la Llibertat

Ahora que ya hemos hecho el vermut, me siento en la barra del flamante restaurante Seny, donde Carles Ramon, antiguo chef del restaurante Besta, me deja la carta para que elija y me canta los pescados y mariscos del día. Una parte le llega directamente de Galicia y el resto, de nuestras costas. Puedo dar fe de lo que dice porque, mientras me ventilo la primera copa de vino, descargan un montón de cajas refrigeradas con la etiqueta de Marisco Daporta, de Cambados.

Sardinas en escabeche. Restaurante Seny / Foto: Víctor Antich

Aquí la carta se divide entre caprichos y platos que no lo son tanto. Dentro de los primeros encontramos ostras gallegas, bocaditos con mantequilla de algas, tartar de gambas o presa ibérica para abrir boca. La selección de escabeches también da gusto. Yo elijo las sardinas, que encuentro muy buenas, en lugar de los mejillones o el salpicón de rape. También pido el tartar de gamba, que completa el inicio de la comida.

Berberechos. Restaurante Seny / Foto: Víctor Antich

Cuando veo el arroz, servido en una paella individual, que se está zampando el vecino de barra como si le fuera la vida, pienso que me he precipitado con la comanda. Aun así, continúo con unos berberechos, mientras contemplo la pecera llena de bogavantes y cigalas y los cabrachos y besugos que descansan sobre la barra, mirándome fijamente con esos ojos hinchados que sobresalen ligeramente de la cabeza; un detalle que, en este caso, delata la frescura del producto.

Cocochas de bacalao. Restaurante Seny / Foto: Víctor Antich

Para redondear la comida, acabo con unas cocochas de bacalao en tempura, acompañadas de su pilpil, un poco de eneldo y un toque de guindilla. Queda claro que el arroz tendrá que esperar a la próxima visita, que seguro será pronto.

La Pubilla, cocina catalana y menú de mediodía en el corazón de Gràcia

La otra parada igualmente imprescindible alrededor del Mercat de la Llibertat es el conocido restaurant La Pubilla, con unos desayunos de tenedor y un menú de mediodía imbatibles en la zona. De hecho, pocos días antes precisamente me había acercado allí para disfrutar de su menú.

Salmorejo cordobés. Restaurante La Pubilla / Foto: Víctor Antich

En esta ocasión, sin embargo, elegí un salmorejo cordobés de primero, que me apetecía más que la berenjena a la parmesana, y unas sardinas flameadas con samfaina de segundo. Para acabar, un bizcocho con chocolate blanco hecho en casa puso el punto final a una comida bien resuelta.

Restaurante La Pubilla / Foto: Víctor Antich

Como veis, la ruta gastronómica alrededor del Mercat de la Llibertat tiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico: un buen vermut, cocina de mercado, pescado y marisco de calidad, y esa cocina catalana de siempre que vale la pena reivindicar. ¡La Llibertat os espera!