Los pueblos de Catalunya atesoran un patrimonio culinario delicioso. Ya sea en la costa, en la montaña o en el interior, cada municipio difunde las recetas tradicionales a través de restaurantes que preservan el legado gastronómico del país. Hoy vamos hasta Salomó, un pequeño pueblo del Tarragonès. Aquí encontramos el restaurante El Jardí, un lugar rústico que elabora unos desayunos de tenedor de campeonato. Producto catalán de calidad y elaboraciones caseras que hacen vibrar a cualquier amante de la cocina tradicional.
Un desayuno imbatible
El restaurante El Jardí (@restauranteljardi) es un establecimiento ubicado en Cal Magol, en Salomó (Tarragonès). Una casa solariega rústica en el corazón del pueblo con una historia de tres generaciones dedicadas a la agricultura. El espacio donde hoy se encuentra el restaurante era el lugar donde el abuelo Pere guardaba las herramientas del campo. En 1985, después de trabajar años en el sector de la restauración en Barcelona, los tíos Pau y Ma Assumpció regresaron a Salomó para transformar el jardín en un restaurante.
El 13 de diciembre de 1987 nació el Restaurant El Jardí de Salomó. Inicialmente, solo ofrecían calçotadas tradicionales, pero pronto crecieron: menús diarios, fines de semana, desayunos de tenedor y celebraciones de todo tipo (comuniones, bodas, bautizos, aniversarios). Hoy, Anna Mª y Eva continúan esta tradición familiar con el mismo cuidado y cariño en Salomó.
Un lugar donde, de noviembre a abril, las calçotades mantienen viva la larga tradición del territorio. Y en un lugar con tanta historia, el mejor homenaje al legado familiar no puede ser otro que un desayuno de campeonato.
Un plato que hace muy cierta aquella frase de "buen pan, buen vino y buena brasa es señal de buena casa"
Empezamos la comida con una sepia con albóndigas deliciosa acompañada de unas patatas fritas y judías del ganxet. Un mar y montaña canónico típico de la cocina catalana.
Seguimos con unos callos, el emblema de cualquier buen desayuno, y un gran plato que no se ve cada día, pero que es buenísimo: el hígado con cebolla. También es extraordinario el cordero con samfaina, un plato que hace muy cierta aquella frase de "buen pan, buen vino y buena brasa es señal de buena casa".
Para rematar, siempre tenemos que guardar un hueco para los postres caseros. Hoy probamos la crema catalana y el pastel de queso.
Dos elaboraciones exquisitas que acompañamos con un clásico porrón de moscatel y el certificado de Esmorzarsdeforquilla.cat que garantiza que aquí sirven unos desayunos espectaculares.
¡Salud y al lío, gourmeteros!