Vila Viniteca encara los 95 años con un catálogo que vuelve a maridar arte y grandes vinos

Hay presentaciones que funcionan como un simple adelanto de temporada, y las hay que acaban convirtiéndose en una declaración de intenciones. Vila Viniteca ha vuelto a demostrar que su catálogo anual es mucho más que una lista de referencias: es una manera de entender el vino, la gastronomía y la cultura.

La Casa del Born ha presentado este martes el catálogo 2027, una edición especial que da el pistoletazo de salida al año en que celebrará su 95.º aniversario. Quim Vila y Siscu Martí han compartido escenario con la artista Marria Pratts, autora de la pintura que viste la portada y que continúa una tradición que, desde hace más de tres décadas, convierte cada catálogo en una pieza de coleccionista.

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Marria Pratts

Un catálogo que viaja de Gredos a Madeira

La edición es el resultado del trabajo del equipo de sumilleres y especialistas gastronómicos de Vila Viniteca, que a lo largo del año prueban miles de vinos y destilados, visitan elaboradores y seleccionan quesos y productos de todo el mundo.

El recorrido vinícola es tan amplio como sugerente. Conviven las garnachas de Gredos y del Priorat, los grandes blancos del Jura y vinos de larga crianza procedentes de Madeira, Oporto y Jerez. También tienen un papel destacado elaboradores de regiones imprescindibles como Champagne, Bourgogne, Sudáfrica, California o la Barossa Valley australiana.

El resultado es una selección que combina nombres consagrados con proyectos que trabajan con una mirada respetuosa hacia el territorio y la viticultura, una idea que Quim Vila reivindica también en el prólogo del volumen, donde defiende la dieta mediterránea y el trabajo de los elaboradores que apuestan por criterios ecológicos y biodinámicos.

Más de treinta años uniendo vino y arte

La portada de 2027 lleva la firma de Marria Pratts (Barcelona, 1998), una de las voces más personales de la pintura catalana contemporánea. Su obra, marcada por el gesto, el color y un universo íntimo lleno de transformaciones y paisajes poéticos, encaja con el espíritu de un proyecto que ha convertido el arte en una de las señas de identidad de Vila Viniteca.

"La pintura es un jardín donde todo el mundo es bienvenido", explica la artista, que este año ha protagonizado exposiciones como "Florescència" en Barcelona y "Papallona" en París. Su incorporación amplía una nómina de artistas que desde 1992 han ilustrado las portadas del catálogo, con nombres como Joan Miró, Miquel Barceló, Jaume Plensa, Javier Mariscal, Perico Pastor, Frederic Amat, Eduardo Arroyo, Antonio López, Francisco Ibáñez, Milo Manara, Moebius o Juan Genovés.

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Cuadro de Marria Pratts, portada del catálogo de Vila Viniteca 2027

Una cata que acabó con una joya de 1878

La presentación, celebrada en el espacio de Vila Viniteca de la calle de los Agullers, 9, acabó convirtiéndose en una pequeña fiesta gastronómica entre botellas históricas, quesos y embutidos. El primer brindis llegó con el Gonet-Médeville Blanc de Noirs 1er Cru Brut Champagne, seguido del Anna Espelt Cap de Creus Pla de Tudela 2024 y del Família Nin-Ortiz La Coma d'en Romeu 2023, antes de que apareciera una de las grandes sorpresas de la tarde: un extraordinario Madeira Verdelho de 1878, una botella que cautivó a todos los presentes.

La mesa estaba a la altura de los vinos. Desfilaron jamón Maldonado, anchoas del Cantábrico Perelló, ventresca de bonito Condor, coppa ibérica Joselito, salchichón Riera Ordeix, lomito de Encinares, setas salteadas y un meloso jarrete de ternera cocinado por José Luis Paredes.

El final fue una auténtica declaración de amor al queso, con piezas como Mons Mistral, Claustre del Miracle, Excellence Triple Crema y Mons Comté Reserva Especial de 30 meses, antes de despedir la velada con una coca del Forn Vilamala.

En un momento en que muchas presentaciones se consumen tan deprisa como las novedades que anuncian, Vila Viniteca volvió a recordar que el vino también es memoria, conversación y cultura. Y que, a las puertas de su 95.º aniversario, el mejor brindis sigue siendo el que se comparte alrededor de una buena mesa.