Todo lo que tienes que saber sobre el queso rallado: la mejor opción no está en el supermercado

Más de una vez habrás encontrado una receta que te pide que pongas queso rallado. ¿Qué opciones tienes? Quizás piensas que la opción número uno es ir al supermercado y comprar queso rallado. Pues no. Muchas veces aquello no es ni queso. Evítalo. El queso, cuando se ralla, pierde propiedades enseguida. Por lo tanto, si lo compras ya rallado, lo que estarás comprando es ''queso'' con estabilizantes y otros elementos.


Todo lo que tienes que saber del queso rallado

Si la primera opción hemos dicho que no es la buena, la opción número dos es ir a tu quesería de confianza y pedir al quesero que te ralle delante de ti el tipo de queso que pensabas para la receta. Porque el queso, una vez rallado, se estropea o pierde aromas muy rápidamente. Pero si no tienes queserías cerca, la opción número tres es rallar el queso en casa. Hay un buen montón de utensilios para rallar quesos. El microplane, un utensilio que viene del mundo de la carpintería y que deja el queso con unos filetes muy, muy y muy interesantes.

Formatge ratllat. Pexels
Queso rallado. / Foto: Pexels

En caso de duda, es recomendable que te acerques a una quesería y te dejes asesorar por un profesional. Los queseros de tu pueblo o barrio te sabrán decir con exactitud qué funcionará mejor para cada tipo de plato, o te guiarán a la hora de elegir un queso u otro en función de tus necesidades

El brazo eléctrico o trituradora, también sirve la Thermomix o cualquier otra herramienta que tengas que triture bien, pero esto te pulverizará el queso. Va muy bien para las pastas más duras, para hacer queso en polvo. Y el rallador de pie, que te da varias opciones y varias texturas. A mí este me encanta, es seguramente el que uso más. Antes de empezar a rallar quesos, piensa qué tipo de queso quieres, qué te pide la receta. Y si es una pasta blanda, lo mejor que podrías hacer es cortarlo en trozos pequeños y esperar que se integre bien en tu receta.

Llet Crua Què les la lisozima d'ou i perquè es troba en alguns formatges i el clorur càlcic? / Foto: Carlos Baglietto
Lámina de queso en la tienda Llet Crua. / Foto: Carlos Baglietto

Así pues, rallarlo en casa es siempre la mejor opción. No solo porque puedes rallarlo como más te convenga según la receta que estés preparando, sino porque puedes rallar el queso directamente sobre el plato. Es decir, que el queso mantendrá todas sus propiedades y no se perderán por el camino. En caso de duda, es recomendable que te acerques a una quesería y te dejes asesorar por un profesional. Los queseros de tu pueblo o barrio te sabrán decir con exactitud qué funcionará mejor para cada tipo de plato, o te guiarán a la hora de elegir un queso u otro en función de tus necesidades. Lo que queda claro es que rallar un queso, sea en casa o en la quesería, siempre será mejor opción que comprarlo ya rallado en el supermercado.