Si pelar ajos te deja las manos con demasiado mal olor, hay una manera de dejarlos limpios sin tocarlos

El ajo es un ingrediente imprescindible en muchas cocinas. Da sabor a los sofritos, a los guisos, a las salsas, a las verduras, a la carne y al pescado, pero tiene un inconveniente muy conocido: el olor que deja en las manos. Después de pelar unos cuantos dientes, es habitual que el aroma quede pegado a los dedos durante horas, incluso después de lavarse con jabón. Por eso vale la pena conocer un truco muy sencillo que ayuda a pelar ajos rápidamente y sin tener que manipularlos tanto. La clave es utilizar un bote o recipiente cerrado y dejar que el movimiento haga el trabajo.

Por mucho que pueda molestar su olor, el ajo acaba siendo un ingrediente inevitable en muchos platos

El bote es el truco más limpio, rápido y sencillo

El sistema es muy fácil. Solo hay que separar los dientes de ajo de la cabeza y ponerlos dentro de un bote de cristal, un recipiente con tapa o incluso un bol cerrado con otro bol encima. Después se tiene que sacudir con fuerza durante unos segundos. Con los golpes entre ellos y contra las paredes del recipiente, la piel seca del ajo se va despegando casi sola.

Alls i cebes / Foto: arxiu
Ajos y cebollas / Foto: archivo

Este gesto evita tener que ir pelando cada diente con los dedos. No siempre queda perfecto a la primera, sobre todo si los ajos son muy frescos o tienen la piel muy pegada, pero normalmente ayuda mucho. Después solo hay que abrir el bote, retirar las pieles sueltas y separar los dientes ya pelados o casi pelados.

La diferencia es importante cuando tienes que preparar una receta con bastante ajo, como un alioli, un escabeche, unas gambas al ajillo, un sofrito potente o una picada. En vez de pasarte un buen rato tocando los dientes, el bote hace la parte más pesada y reduce mucho el contacto con el ingrediente. También se puede dar un golpe suave al diente con la parte plana del cuchillo antes de ponerlo en el bote, pero si quieres evitar tocarlo, es mejor hacerlo directamente con el recipiente y acabar solo los que hayan quedado más resistentes.

El olor también se puede eliminar sin fregar

Si aun así te ha quedado olor a ajo en las manos, hay otro truco útil como ponerlas bajo el grifo con agua corriente sin fregar mucho. Mucha gente comete el error de fregar fuerte con jabón, pero esto no siempre funciona. En cambio, dejar que el agua corra unos segundos puede ayudar a arrastrar parte de los compuestos responsables del olor. También hay quien usa acero inoxidable, como una cuchara, el fregadero o el mismo cuchillo, siempre con cuidado, mientras deja correr el agua. El contacto con el acero puede ayudar a reducir el olor persistente. No hace falta hacer fuerza ni rascar la piel; basta con pasar los dedos suavemente mientras el agua corre.

Así pues, si pelar ajos te deja las manos con mal olor, no hace falta resignarse. Puedes poner los dientes dentro de un bote, agitarlos y dejar que la piel se desprenda casi sola. Es un truco sencillo, limpio y muy práctico para cocinar más rápido y evitar que el aroma del ajo te acompañe toda la tarde.