Qué significan realmente los números impresos en los huevos del supermercado

El código que aparece en la cáscara de los huevos explica cómo se han criado las gallinas y de dónde proviene la producción. Aunque a primera vista parezca una matrícula imposible de recordar, se puede leer por partes. El primer número identifica el sistema de cría; las letras siguientes indican el país, y el resto de cifras permiten localizar la explotación. Saber interpretarlo ayuda a comparar productos más allá de las fotografías y los reclamos del envase.

Unos números que nos describen perfectamente qué tipo de huevo estamos consumiendo

El primer número explica cómo viven las gallinas

Cuando el código empieza con un 0, el huevo proviene de producción ecológica. Las gallinas tienen acceso al exterior y se alimentan con pienso ecológico, dentro de los requisitos de este sistema. Si el primer dígito es un 1, corresponde a gallinas criadas al aire libre. También pueden salir a espacios exteriores, pero esta clasificación no equivale a la producción ecológica. Por eso, conviene distinguir los dos números cuando escogemos entre cajas que pueden tener una presentación similar.

Ous unsplash
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El 2 identifica los huevos de gallinas criadas en el suelo dentro de una nave, sin acceso al aire libre. Esta es una de las indicaciones que puede generar más confusión: criarse en el suelo no significa salir al campo. Finalmente, el 3 corresponde a gallinas criadas en jaulas. Los cuatro números describen sistemas de producción diferentes. La información útil es concreta y permite saber qué hay detrás de expresiones comerciales que, solas, pueden resultar menos precisas.

Después del primer número aparecen las letras del país de producción. ES indica que la explotación está en España. A continuación, en el sistema español, dos cifras identifican la provincia, tres corresponden al municipio y las siguientes individualizan la granja. En Catalunya, los códigos provinciales son 08 para Barcelona, 17 para Girona, 25 para Lleida y 43 para Tarragona. Así se puede seguir el origen del huevo hasta la explotación productora.

El código de la cáscara no es la fecha de consumo

Una secuencia que empiece por 1ES08, por ejemplo, informa de un huevo de gallinas con acceso al exterior producido en una explotación de la provincia de Barcelona. Con este fragmento todavía no podemos identificar la granja concreta: necesitamos el resto del código. Tampoco podemos deducir cuándo se puso solo leyendo estos números. La identificación del productor sirve para saber de dónde sale el producto, mientras que las fechas aportan una información diferente.

Para comprobar hasta cuándo se recomienda consumirlo, hay que mirar la fecha de consumo preferente del envase. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición explica que, para los huevos de gallina, esta fecha se fija como máximo a 28 días de la puesta. El primer dígito de la cáscara no sustituye esta indicación ni permite ordenar los huevos del más nuevo al más viejo. Un 0 y un 3 pueden corresponder a fechas de puesta diferentes o coincidentes.

A la hora de comprar, lo más práctico es combinar las dos lecturas. El código permite elegir según el sistema de cría y comprobar el origen; el envase ayuda a revisar las fechas y las demás características del producto. Con estos elementos, la decisión deja de depender solo del dibujo de una gallina en el campo. La información más concreta puede ocupar muy poco espacio, pero es precisamente la que permite comparar con criterio.