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El desayuno de tenedor da un paso adelante en su reivindicación como expresión de la cultura gastronómica catalana con la constitución de la Associació Catalana de l’Esmorzar de Forquilla (ACEF), una entidad que nace con medio centenar de socios en todo el territorio catalán con el objetivo de preservar, estudiar y divulgar una práctica gastronómica que durante generaciones ha estado vinculada a las fondas, tabernas, bares y restaurantes del país. El presidente de la entidad, Albert Molins, ha presentado la asociación a los medios hoy lunes, día 5 de octubre, con un desayuno de tenedor en el restaurante l’Andreuenc de Sant Andreu en Barcelona, ganador por segundo año consecutivo de la Lliga del Porc i la Forquilla. Molins ha estado acompañado del secretario de la Junta Directiva, Jordi Ors; el delegado de restauradores, Juli Alcoriza; el delegado de Tarragona, Helder Moya; y el delegado de Lleida, Rafa Gimena.

Nueva asociación de desayunos de tenedor

Bajo la marca Cultura de Forquilla, la asociación quiere convertir el desayuno de tenedor en una puerta de entrada al conocimiento y la defensa de la cocina tradicional catalana, pero también del producto, el territorio, los oficios, el campesinado y la restauración que hacen posible esta cultura gastronómica. "No queremos ser solo una asociación de personas a quienes les gusta desayunar bien. Queremos valorar todo lo que hay detrás de esta comida y entenderlo como una parte de nuestra cultura popular", explica el presidente de la ACEF, Albert Molins.

El desayuno de tenedor es mucho más que una comida contundente antes del mediodía. Es una práctica gastronómica, social y cultural que ha evolucionado a lo largo de tres siglos

Desayuno de tenedor en el bar Gelida de Barcelona. / Foto: Oriol Foix

Para la asociación, el desayuno de tenedor es mucho más que una comida contundente antes del mediodía. Es una práctica gastronómica, social y cultural que ha evolucionado a lo largo de tres siglos y que mantiene una estrecha relación con las formas tradicionales de cocinar y con el calendario del mundo rural. "Los platos de cazuela, los guisos, las manitas de cerdo, la casquería, los huevos, las butifarras, las legumbres o los platos de temporada forman parte de un patrimonio culinario que, en muchos casos, se ha transmitido de generación en generación fuera de los grandes recetarios gastronómicos", mantiene Molins. La ACEF considera que preservar esta cocina también significa preservar una determinada manera de relacionarse con el territorio y con el producto. "Cuando hablamos de desayuno de tenedor, hablamos de cocina, pero también de agricultura, de ganadería, de mercados, de productores, de restauradores y de oficios. Es todo un ecosistema cultural", señala el presidente de la entidad.

Una asociación abierta

Cultura de Forquilla quiere reunir en un mismo proyecto a los diferentes actores que participan de esta cultura. La entidad tiene espacios de participación para los esmorzadores y esmorzadoras, las conocidas peñas que convierten el desayuno en una actividad social, y también para los restauradores que mantienen esta oferta gastronómica. La propuesta se completa con una estructura de delegados territoriales, destinada a facilitar la participación de los socios de las diferentes demarcaciones catalanas. "Queremos construir una asociación que sea como una gran mesa. Una mesa larga donde quepa todo el mundo: quien cocina, quien produce, quien sirve, quien investiga y, evidentemente, quien se sienta a desayunar", añade Molins.

Guisado de manitas de cerdo. / Foto: Esmorzarsdeforquilla.cat

Uno de los retos de la ACEF es también documentar una tradición que durante mucho tiempo se ha transmitido sobre todo a través de la práctica y de la memoria oral. Por ello, Cultura de Forquilla plantea actividades de divulgación, encuentros, desayunos colectivos, jornadas y contenidos editoriales que permitan profundizar en la historia y la evolución del desayuno de tenedor, sus platos y sus protagonistas. La asociación también quiere reivindicar los oficios y actividades que forman parte del universo gastronómico tradicional, desde la producción agroalimentaria hasta la alfarería, la madera, el vidrio u otras formas de artesanía vinculadas a la cultura de la mesa.