El xuixo de Girona es uno de esos dulces que no necesitan mucha presentación. Crujiente por fuera, relleno de crema y rebozado con azúcar, forma parte de esa pastelería tradicional que funciona porque tiene una idea muy clara y muy bien resuelta. Pero los hermanos Torres han decidido llevarlo un paso más allá con una versión que mantiene la esencia del xuixo clásico y le añade un final mucho más gastronómico: brasa, caramelización y un flambeado con anís. El resultado es una receta que parte de una masa tipo brioche, se fríe como marca la tradición, se rellena con crema pastelera y después pasa por la brasa para ganar aroma, textura y un punto tostado que cambia completamente la manera de comerlo.
Replantear el clásico xuixo es una de las apuestas culinarias más arriesgadas
Una masa de brioche que necesita tiempo
La base de la receta comienza con una masa enriquecida. Se utilizan 250 gramos de harina de fuerza, 120 mililitros de leche, un huevo, 50 gramos de mantequilla fría en dados, 15 gramos de azúcar, 10 gramos de levadura fresca y 5 gramos de sal. No es una masa cualquiera, porque necesita estructura, grasa y fermentación para conseguir esa textura tierna por dentro y resistente por fuera.
El primer paso es diluir la levadura en la leche tibia y después añadir el resto de ingredientes, excepto la mantequilla. Cuando la masa ya empieza a formarse, se incorpora la mantequilla fría en dados y se continúa amasando hasta que queda bien integrada. Este detalle es importante porque da elasticidad y una miga más suave.
@hermanostorrestv Xuxo de crema a la brasa flambeado con anís 10 unidades Ingredientes Brioche — 250 g de harina de fuerza — 120 ml de leche — 1 huevo — 50 g de mantequilla fría en dados — 15 g de azúcar — 10 g de levadura fresca — 5 g de sal — Aceite de girasol para freír Acabado — Crema pastelera — 3 cucharadas de azúcar — 1 cucharada de canela en polvo — Anís Elaboración Diluir la levadura en la leche tibia. Añadir el resto de ingredientes excepto la mantequilla y amasar. Incorporar la mantequilla fría en dados y amasar hasta integrar. Tapar y dejar fermentar en la nevera toda la noche. Desgasificar y estirar la masa en forma de rectángulo sobre la mesa enharinada. Perfilar los bordes y cortar en 5 láminas iguales. Cortar cada lámina en diagonal y enrollar desde la base ancha hasta la punta. Fermentar a temperatura ambiente, tapados, durante 2 horas. Freír en aceite de girasol caliente hasta que estén bien dorados. Rebozar en la mezcla de azúcar y canela. Rellenar con la crema pastelera. Marcar el xuxo a la brasa hasta caramelizar y flambear con anís.
♬ so original - Hermanos Torres
Después llega una parte que no se puede acelerar: el reposo. La masa se tapa y se deja fermentar toda la noche en la nevera. Esta fermentación lenta ayuda a desarrollar sabor y hace que el resultado final sea mucho más interesante que una masa rápida. Al día siguiente se desgasifica, se estira en forma de rectángulo sobre una superficie enharinada, se perfilan los bordes y se corta en láminas. Cada pieza se corta en diagonal y se enrolla desde la base ancha hasta la punta, dando forma al xuixo antes de dejarlo fermentar dos horas más a temperatura ambiente.
El toque final es lo que convierte el xuixo en otra cosa
Cuando los xuixos han fermentado, se fríen en aceite de girasol caliente hasta que quedan bien dorados. Después se pasan por una mezcla de azúcar y canela, un paso clave para mantener aquella identidad dulce y aromática del xuixo tradicional.
A continuación se rellenan con crema pastelera. Aquí es donde la receta recupera la parte más reconocible del dulce gerundense: una masa frita, tierna y crujiente, con un relleno cremoso que debe ser generoso pero no excesivo. La gran diferencia llega al final. Los hermanos Torres marcan el xuixo a la brasa hasta que el azúcar exterior se carameliza y aparecen notas tostadas. Después lo flamean con anís, que aporta aroma, intensidad y un punto festivo muy característico.
Así pues, esta versión no desmonta el xuixo de Girona, sino que lo lleva a un registro más adulto y más sorprendente. Sigue siendo un dulce de crema, azúcar y canela, pero la brasa y el anís hacen que cada bocado tenga más profundidad, más aroma y una textura mucho más especial.