Cuando hace calor, los postres demasiado pesados no siempre apetecen. En verano a menudo apetece más algo frío, dulce, fácil de comer y que no obligue a encender el horno. Por eso estos bombones helados de fresa, plátano y yogur son una de esas recetas que conviene tener siempre a mano. Se preparan con pocos ingredientes, se guardan en el congelador y tienen ese equilibrio perfecto entre fruta, cremosidad y cobertura crujiente. Además, el toque de chocolate blanco con té matcha les da un punto más especial, casi de pastelería casera.
Con la llegada del calor, hay que inventarse postres que acompañen
Fruta, yogur y congelador: la base más sencilla
La base de estos bombones no puede ser más sencilla. Solo se necesitan 200 gramos de fresas, un plátano y dos cucharadas de yogur natural. También se puede hacer con yogur de coco, que queda muy bien porque aporta un punto aromático y una textura más cremosa.
El primer paso es cortar las fresas y el plátano en trocitos pequeños. No hace falta triturarlo todo, porque la gracia es encontrar un poco de textura de fruta cuando muerdes el bombón. Después se añade el yogur y se mezcla hasta que quede todo bien integrado. El plátano ayuda a dar dulzor natural y cremosidad, mientras que la fresa aporta frescura y un punto ácido muy agradable.
@paufeel BOMBONES HELADOS DE FRESA, PLÁTANO Y YOGUR 🍓🍌✨ Si buscas un postre fácil, refrescante y perfecto para el verano, tienes que probar estos bombones helados. Por dentro quedan súper cremosos gracias a la combinación de fresa, plátano y yogur, y por fuera llevan una irresistible cobertura de chocolate blanco y té matcha que los hace aún más especiales. Lo mejor es que se preparan con muy pocos ingredientes, son ideales para tener siempre en el congelador y se convierten en el capricho perfecto para los días de calor. Ingredientes para 6/8 unidades: 200 g fresas 1 plátano 2 cucharadas yogurt natural, el mío era de coco 150 g chocolate blanco 1 cucharada té matcha Elaboración: Corta las fresas y el platano en trocitos pequeños, añade el yogurt, mezcla y lleva en moldes al congelador, si no tienes moldes, haz montoncitos sobre papel vegetal y lleva a congelar. Derrite el chocolate blanco, yo lo hago en el micro durante 1 minuto y luego en tandas de 15 sg hasta que se derrite del todo, añade el té y mezcla bien. Una vez congelado, baña sobre el chocolate y verás cómo se solidifican al momento, a mi me encanta luego guardarlos en la nevera, así quedarán más cremosos cuando los muerdas. Espero que os gusten tanto como a mí, gracias por todos vuestros comentarios y que tengáis un día bonito. #BombonesHelados #PostresDeVerano #veganrecipes #Chocolate #easyrecipes
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Una vez hecha la mezcla, se reparte en moldes pequeños. Si no tienes moldes de silicona, no pasa nada. Se pueden hacer pequeños montoncitos sobre papel vegetal, como si fueran bocados individuales. Después solo hay que llevarlos al congelador hasta que queden bien firmes. Este paso es importante para que, cuando llegue el momento de bañarlos con el chocolate, la cobertura se endurezca casi de manera instantánea.
La cobertura de chocolate blanco y matcha marca la diferencia
La parte más vistosa llega con la cobertura. Se funden 150 gramos de chocolate blanco, ya sea en el microondas o al baño maría. Si se hace en el microondas, es mejor calentarlo primero un minuto y luego continuar en tandas cortas de 15 segundos, removiendo cada vez para que no se queme.
Cuando el chocolate está fundido, se añade una cucharada de té matcha y se mezcla bien. El matcha da color, un toque vegetal y un contrapunto muy interesante a la dulzura del chocolate blanco. No hay que poner demasiado, porque tiene un sabor intenso y debe acompañar, no dominar. Una vez los bombones ya están congelados, se bañan con el chocolate. Como la fruta está muy fría, la cobertura solidifica enseguida y crea una capa fina y crujiente. Después se pueden guardar en el congelador o, si se quiere una textura más cremosa al morderlos, pasarlos un rato en la nevera antes de comer.
Así pues, estos bombones de fresa son ideales para el verano porque son frescos, fáciles y muy resultones. No necesitan horno, no piden mucho tiempo y permiten tener siempre preparado un capricho dulce a base de fruta, yogur y chocolate. Una receta perfecta para cuando quieres algo bueno, frío y sin complicarte.