Las albóndigas con verduras y arroz son una buena solución cuando tienes invitados y quieres llegar a la mesa sin pasar toda la mañana cocinando. Puedes dejar la cazuela preparada la noche anterior y reservar para el día siguiente el acompañamiento y los últimos detalles. La salsa ayuda a calentar las albóndigas sin que queden resecas y permite servirlas fácilmente en cada plato. Con una hora de trabajo e ingredientes habituales, tienes una comida para cuatro personas que combina carne, verduras y una guarnición sencilla, con la ventaja de poder adelantar la parte que necesita más dedicación.
Una receta que va muy bien para cuando vienen invitados a comer a casa
Una cazuela de albóndigas con salsa de verduras
Para prepararlas necesitas 200 gramos de carne picada de ternera y 200 de cerdo, dos huevos, dos dientes de ajo y dos ramitas de perejil. Para la salsa, reserva un calabacín, una zanahoria, una cebolla, cuatro tomates y 200 mililitros de vino blanco. Completan la preparación harina para enharinar, aceite de oliva, sal, pimienta y, si hay que corregir la acidez del tomate, un poco de azúcar.

Empieza lavando el calabacín y la zanahoria y cortándolos en dados pequeños. Pela la cebolla y los ajos, pícalos y sepáralos. Lava y pica también el perejil, y pela y tritura los tomates. En un bol, mezcla las dos carnes con los huevos, el ajo y la mitad del perejil. Salpimienta y trabaja la masa hasta que los ingredientes queden integrados. Forma albóndigas de tamaño similar para que se cuezan de manera uniforme.
Pásalas ligeramente por harina y fríelas en tandas, sin amontonarlas, hasta que queden doradas por fuera. Resérvalas mientras preparas el sofrito. En una cazuela, calienta unos 30 mililitros de aceite y sofríe la cebolla con la zanahoria. Añade el vino blanco y déjalo reducir antes de incorporar el tomate y el calabacín. Rectifica de sal y pimienta, pon las albóndigas y deja que todo cueza unos quince minutos, hasta que la carne esté bien cocida.
Qué puedes adelantar y qué conviene dejar para el final
Esta cazuela es la parte que puedes acabar la noche anterior. Guárdala en la nevera en recipientes adecuados, sin dejarla durante horas en la encimera. Al día siguiente, calienta las albóndigas con la salsa a fuego suave, vigilando que se calienten bien también por dentro. Si la salsa se ha espesado demasiado, añade un poco de agua y mueve la cazuela con suavidad para que recupere la consistencia sin romper las piezas.
El arroz blanco lo puedes cocer mientras se calienta la cazuela, de manera que llegue recién hecho a la mesa. También puedes utilizar arroz precocinado y seguir las indicaciones del envase. Para completar la propuesta original, prepara un aguacate y unos gajos de limón. Corta el aguacate justo antes de servir para que mantenga mejor el color y repártelo al lado del arroz, con las albóndigas y una buena cucharada de salsa.
Así pues, cuando lleguen los invitados solo tendrás que calentar, preparar la guarnición y emplatar. Acaba con el perejil que habías reservado y deja el limón aparte para que cada uno le ponga al gusto. Si tienes un sofrito de verduras ya hecho, también lo puedes aprovechar como base.