Un cocinero ha recuperado uno de los sabores más recordados de Martorell para convertirlo en un pastel frío perfecto para el verano. La receta se inspira en el bocadillo número 28 del Bon Lloc, conocido por muchas personas de la misma generación del creador, y combina pollo, piña, jamón dulce o pavo, queso havarti, pan de molde y salsa rosa. El resultado es una preparación fresca, vistosa y fácil de servir, ideal para dejar hecha el día antes y llevar a la mesa bien fría. La gracia es que mantiene el espíritu del bocadillo original, pero lo transforma en un plato para compartir que funciona tanto en una comida informal como en una cena de verano.
Adaptar un plato sin perder ni una parte de su esencia
Capas de pollo, piña y salsa rosa
Para prepararlo para cuatro personas se necesitan tres pechugas de pollo, 250 gramos de piña, ocho lonchas de pavo o jamón dulce, tres lonchas de queso havarti, doce rebanadas de pan de molde, 250 gramos de salsa rosa, un huevo duro, una lechuga, tomates cherry, aceitunas verdes y negras, sal, pimienta y aceite de oliva virgen extra. El primer paso es salpimentar las pechugas de pollo y cocinarlas en una sartén con un poco de aceite hasta que queden bien hechas. Después se deben dejar enfriar y cortar en trocitos pequeños.
La salsa rosa se prepara mezclando 200 gramos de mayonesa, 40 gramos de kétchup, 20 mililitros de zumo de naranja, 20 de zumo de limón, 20 de brandy y una pizca de sal. También hay que hervir el huevo durante once minutos para que quede completamente cocido. Una vez tenemos todos los ingredientes preparados, forramos un molde rectangular con film transparente, dejando suficiente margen a los lados para poder taparlo después.
Untamos tres rebanadas de pan de molde con salsa rosa por una cara y las colocamos en el fondo. Encima ponemos una capa de pollo mezclado con dos cucharadas de salsa rosa y una parte de la piña cortada pequeña. Lo cubrimos con tres rebanadas más de pan untadas. La siguiente capa se hace con el queso havarti y el pavo o jamón dulce, antes de volverla a cubrir con pan.
Un pastel que mejora de un día para otro
La última capa repite el pollo y la piña, y se cierra con las últimas rebanadas de pan untadas con salsa rosa. A continuación, se cubre el molde con el film, se pone otro molde o una bandeja encima con un poco de peso y se deja reposar toda la noche en la nevera. Este reposo es importante para que las capas queden compactas, el pan se impregne ligeramente y el pastel se pueda cortar sin deshacerse.
Al día siguiente se desmolda, se retira el film y se cubre el exterior con una capa fina de mayonesa. Los laterales se pueden decorar con lechuga bien picada, mientras que la parte superior queda especialmente vistosa con huevo duro, tomates cherry y rodajas de aceitunas verdes y negras. Servido bien frío, este pastel recupera un recuerdo muy local y lo convierte en una receta de verano fácil, nostálgica y pensada para compartir.