Ni "olora bé" ni "olora malament": el error en catalán que muchos todavía cometen

El uso cotidiano del catalán está lleno de expresiones que a menudo repetimos sin plantearnos si son correctas. Una de las más habituales tiene que ver con el verbo olorar. Frases como "això olora bé" o "això olora malament" son muy frecuentes en el habla coloquial, pero en realidad responden a una construcción influida por el castellano que no se ajusta a la normativa catalana.

¿Qué significa 'olorar' y cuándo lo usamos?

La filóloga catalana Aida Roca ha recordado en sus redes sociales cuál es el uso correcto del verbo olorar y qué construcciones deben emplearse en cada caso. Según explica, olorar significa percibir un olor de forma voluntaria, es decir, acercar la nariz a algo para captar su aroma. Por eso son correctas frases como "Oloro la nectarina abans de menjar-me-la", "Ha olorat el perfum nou" o "El gos olora el rastre". En todos estos ejemplos hay una acción consciente por parte de quien percibe el olor.

 

Las correcciones de una filóloga catalana

Cuando, en cambio, queremos expresar que algo desprende un determinado olor, el verbo adecuado no es olorar. En catalán, las cosas "fan olor". Así, en lugar de decir "Això olora bé", hay que decir "Això fa bona olor". Y en lugar de "Això olora malament", la forma correcta es "Això fa mala olor".

También es habitual encontrar otra construcción influida por el castellano: "fer olor a". En catalán, la forma adecuada es "fer olor de". Por ejemplo, se dirá "Fa olor de fum", "Fa olor de pa acabat de fer" o "Fa olor de mar", y no "Fa olor a fum", "Fa olor a pa" o "Fa olor a mar".

La diferencia está clara: las personas y los animales "oloren" ('huelen') y las cosas "fan olor" ('desprenden un olor'). Se trata de una distinción sencilla, pero importante, porque evita reproducir estructuras calcadas del castellano y ayuda a mantener un uso más preciso del catalán.

Imatge d'una noia olorant una flor / Foto: Pixabay
Imagen de una chica oliendo una flor / Foto: Pixabay

El catalán, una lengua de la que nunca deja de aprenderse

Conocer estas diferencias permite identificar errores muy extendidos en el habla cotidiana y contribuir a preservar la precisión de la lengua. Pequeños detalles como este muestran la importancia de utilizar cada verbo con su significado y construcción propios. Así pues, a partir de ahora ya sabrás cómo construir una frase en catalán para expresar aspectos relacionados con el olfato. Sin duda, todas estas construcciones son un ejemplo más de que nunca se deja de aprender, especialmente cuando se habla de lenguas tan ricas y vivas como la catalana.