Los artistas siempre buscan inspiración y cuando la encuentran nacen sus obras más emblemáticas. En este caso, el poeta catalán Joan Maragall encontró parte de sus mejores palabras en plena naturaleza. El conocido bosque de Catalunya que enamoró a Joan Maragall tiene todo lo que un buen escritor necesita: calma, magia e inspiración.
Un bosque en pleno corazón de Catalunya que enamoró a Joan Maragall
El conocido bosque de Catalunya que enamoró a Joan Maragall es la Fageda d’en Jordà, situada en la comarca de la Garrotxa. Es uno de los parajes naturales más emblemáticos de Catalunya y un lugar que ha cautivado a generaciones de visitantes. Entre ellos, el poeta Joan Maragall, que inmortalizó la belleza de este bosque en unos versos que aún hoy definen su esencia. Las letras del artista definían el espacio como “un verde como de agua adentro, profundo y claro”.
Ubicada dentro del Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa, junto a Olot, este hayedo destaca por crecer sobre un antiguo terreno volcánico. Hace unos 11.000 años, la erupción del volcán Croscat cubrió el valle con lava, que con el paso del tiempo se transformó en un suelo irregular y fértil. Es en este escenario singular donde los hayedos arraigaron, creando un bosque único que se extiende a lo largo de unos cuatro kilómetros cuadrados.
El resultado es un paisaje casi mágico. Las hayas, que pueden alcanzar los 25 metros de altura, forman una densa cubierta que filtra la luz y genera una atmósfera de calma y silencio. El suelo, cubierto de musgo, helechos y setas, acoge una rica biodiversidad con especies como ardillas, jabalíes y zorros, así como una gran variedad de aves. Este entorno no solo tiene un gran valor ecológico, sino también cultural. Los caminos que atraviesan el hayedo, antiguos senderos agrícolas y forestales, permiten recorrerla a pie o en bicicleta. Diversas rutas señalizadas salen desde el aparcamiento o el centro de información del parque, facilitando el acceso a los visitantes.
Joan Maragall sabía bien que el bosque tenía una magia especial
Además, en uno de los extremos del bosque se encuentra la masía de Can Jordà, convertida en un centro de conservación de plantas cultivadas. Este espacio trabaja para preservar especies en regresión y también acoge una conocida producción de lácteos y postres que ha contribuido a popularizar la zona. La Fageda d’en Jordà se puede visitar durante todo el año, pero el otoño es especialmente recomendable. En esta época, las hojas de las hayas se tiñen de tonos amarillos, naranjas y rojos, creando un espectáculo visual único.
En primavera y verano, en cambio, el verde intenso y la sombra de los árboles ofrecen un refugio ideal contra el calor. Con esta combinación de naturaleza, cultura e historia, no es extraño que Joan Maragall quedara fascinado. Su poesía sigue siendo el mejor homenaje a un bosque que invita, hoy como ayer, a perderse en él y dejarse llevar por su quietud.
