Las altas temperaturas que cada verano afectan buena parte de Catalunya hacen que muchas personas busquen alternativas para escapar del bochorno de las grandes ciudades y de las zonas costeras más masificadas. En las comarcas de montaña, sin embargo, todavía es posible encontrar rincones frescos, rodeados de naturaleza y con un importante patrimonio cultural. Estos son cinco pueblos con encanto donde refugiarse del calor durante los meses más cálidos del año.
Una lista de pueblos para huir de las altas temperaturas
El primero de la lista es Camprodon, uno de los destinos más emblemáticos del Pirineo gerundense. Situado a más de 900 metros de altitud, este municipio del Ripollès destaca por su núcleo histórico. Las calles empedradas y el conocido Pont Nou, una construcción medieval que se ha convertido en uno de los símbolos de la comarca. Las temperaturas suaves y la proximidad a espacios naturales lo convierten en una opción ideal para una escapada veraniega.
Muy cerca se encuentra Setcases, un pequeño pueblo de montaña rodeado de bosques y cumbres. Sus casas de piedra y tejados de pizarra mantienen la esencia tradicional de los pueblos pirenaicos. Además, es una excelente puerta de entrada al Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser. Un entorno privilegiado para practicar senderismo y disfrutar de la naturaleza en plena temporada estival.
En el corazón de la Vall d’Aran aparece Bossòst, una localidad que combina historia, paisajes verdes y un agradable clima de montaña. Situado junto a la frontera con Francia, el municipio conserva un notable patrimonio arquitectónico, con la iglesia románica de la Asunción de María como principal atractivo. Sus calles tranquilas y las temperaturas moderadas ofrecen un respiro a quienes buscan huir de las olas de calor.
La montaña siempre es una buena opción en verano
Otra propuesta es Escaló, un pequeño núcleo medieval del Pallars Sobirà que sorprende por sus calles estrechas, los restos de las antiguas murallas y su proximidad al Parc Natural de l’Alt Pirineu. Este pueblo conserva una atmósfera serena y auténtica, ideal para los viajeros que prefieren destinos menos conocidos pero cargados de encanto.
La selección se completa con Castellar de n'Hug, considerado uno de los pueblos más bonitos de Catalunya. Situado a más de 1.300 metros de altitud, es conocido por las Fonts del Llobregat, el nacimiento del río más importante del país. Las temperaturas frescas, los paisajes de montaña y la arquitectura tradicional hacen de este lugar un destino perfecto para escapar del calor veraniego.
Estos cinco pueblos comparten un mismo atractivo: la combinación de patrimonio, naturaleza y un clima mucho más agradable que el de las zonas urbanas durante los meses de julio y agosto. Una invitación a descubrir una Catalunya más fresca y tranquila este verano.
