En Barcelona, la comunidad china ha vivido durante décadas un cambio constante en su manera de emprender. Yin, un empresario chino, confirma lo que muchos comerciantes locales han notado. Y es que los bazares tradicionales ya no son la primera opción para los nuevos emprendedores chinos. Según cuenta, ya hay demasiados bazares abiertos y la competencia entre nosotros es muy fuerte. No tiene sentido abrir más, señalando que el mercado está saturado y que el negocio pierde rentabilidad frente a la saturación.
Durante años, los bazares fueron la puerta de entrada para muchos inmigrantes chinos. Estos locales ofrecían una forma sencilla de empezar a generar ingresos, con inversión moderada y productos de bajo coste que atraían a un público amplio. Sin embargo, la realidad actual ha cambiado. Abrir un nuevo bazar implica competir con negocios ya consolidados, muchos de ellos familiares y con clientela fiel, lo que hace que el riesgo económico sea elevado y los márgenes de beneficio muy reducidos.
Los nuevos caminos del emprendimiento chino
Para Yin y otros empresarios, la solución pasa por diversificar los negocios hacia sectores de servicios y hostelería. Bares, restaurantes o peluquerías se han convertido en opciones más atractivas, porque permiten atraer a un público más amplio, ofrecer servicios de mayor valor añadido y generar ingresos más sostenibles. Abrir otro bazar solo serviría para pelear por clientes que ya están fidelizados con otros locales. Es mucho más inteligente apostar por otros negocios donde se pueda crecer más, explica Yin.
Esta tendencia refleja un cambio estratégico en la comunidad china de Barcelona. La saturación de los bazares ha obligado a muchos a replantearse sus inversiones y a buscar alternativas con menos competencia directa, que permitan consolidar un negocio a largo plazo. Además, este giro responde a la evolución del propio mercado local, donde la demanda de servicios personalizados y experiencias de calidad ha aumentado en los últimos años.
Impacto en la ciudad y en el comercio local
El efecto de este cambio se percibe en las calles: mientras antes los bazares eran omnipresentes, ahora se observa una mayor presencia de negocios de hostelería y servicios gestionados por empresarios chinos. Esto no solo diversifica la oferta comercial de la ciudad, sino que también aumenta la competencia en sectores distintos al tradicional comercio minorista de productos baratos.
Así pues, la declaración de Yin evidencia que la comunidad china en Barcelona ya no busca replicar modelos antiguos. El futuro empresarial pasa por la innovación, la diversificación y la búsqueda de rentabilidad sostenible, confirmando que el bazar tradicional ha dejado de ser la primera opción para quienes quieren prosperar en la ciudad.
