Mudarse a otro país implica adaptarse a nuevas comidas, sabores y costumbres alimentarias. Para Samuel, que vive en Estados Unidos, una de las primeras diferencias que notó al comparar su día a día con el estilo de vida europeo fue la cantidad de calorías que contienen los alimentos cotidianos. Como él comenta en su vídeo, “todo tiene muchas más calorías que en Europa, y esta percepción no es solo su impresión personal: refleja un fenómeno observable en la alimentación estadounidense. La dieta típica, los tamaños de las raciones y la presencia omnipresente de productos ultraprocesados hacen que la ingesta calórica promedio sea notablemente superior a la que se suele ver en países como España.

Diferencias gastronómicas entre España y Estados Unidos

La gastronomía española y la estadounidense parten de tradiciones culinarias muy distintas. En España, la dieta mediterránea —rica en verduras, legumbres, aceite de oliva, pescado y fruta fresca— ha sido durante mucho tiempo un referente de alimentación saludable. Las comidas suelen estar compuestas por varios platos ligeros, se hace hincapié en ingredientes frescos y de temporada, y se disfruta del acto de comer como un momento social. Este estilo de vida se asocia con numerosos beneficios para la salud, como menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Por el contrario, en Estados Unidos la comida rápida y los productos industrializados han permeado profundamente la cultura alimentaria. Platos con porciones grandes, abundancia de grasas saturadas, azúcares añadidos y carbohidratos refinados son parte integral de muchos menús, tanto en restaurantes como en supermercados. Incluso platillos aparentemente “caseros” o clásicos nacionales tienden a venir en porciones enormes o con recetas que suman calorías rápidamente.

Comida rápida
Comida rápida

Esta diferencia no solo se nota en los ingredientes, sino también en los tamaños de las porciones. En EE. UU., los tamaños “normales” en restaurantes a menudo equivalen a lo que en Europa sería considerado una porción grande o incluso excesiva. Es común que los vasos de bebida, acompañamientos y platos principales superen ampliamente las calorías que consumiría una persona promedio en un almuerzo europeo.

Estas diferencias tienen consecuencias nutricionales y de salud claras. El estilo alimentario estadounidense se vincula con una mayor prevalencia de obesidad, diabetes tipo 2 y otras enfermedades relacionadas con el exceso de calorías y dietas desequilibradas. Organizaciones de salud pública han señalado que una dieta alta en calorías, grasas y azúcares puede contribuir a un aumento de peso no saludable y a desequilibrios metabólicos a largo plazo.

España, la panacea de la alimentación mundial

En España, aunque existen problemas contemporáneos similares —como el aumento de alimentos procesados y un mayor consumo de comida rápida entre jóvenes— la base de la dieta mediterránea todavía facilita un patrón alimentario más equilibrado. El énfasis en ingredientes frescos, el consumo moderado de carnes rojas y el uso extensivo de productos vegetales ayuda a mantener una proporción más saludable de macronutrientes.

Samuel describe en su experiencia cotidiana cómo el choque con la cultura alimentaria estadounidense afecta su percepción de la comida. Lo que en España podría ser una ensalada con aderezo ligero, en Estados Unidos puede venir con salsas calóricas, quesos y acompañamientos pesados. Incluso productos considerados saludables, como yogures o barras de granola, pueden tener niveles de azúcar y calorías que sorprenden a quien viene de Europa.

@samuobadia

Todo el que haya venido aquí sabe que la comida es una💩 . Es de las pocas pegas que le pongo a este país, es muy difícil encontrar cosas de calidad🙃 #comida #fastfoodlife #healthyfood #junkfood #eeuu🇺🇸 #dieta #viajarporelmundo #vivirenelextranjero #samuobadia

♬ Walking Around - Instrumental Version - Eldar Kedem

En definitiva, lo que Samuel expresa —que “todo tiene muchas más calorías que en Europa”— subraya una realidad cultural y nutricional: el enfoque de la comida en Estados Unidos tiende a priorizar porciones abundantes y sabores intensos, a menudo a costa del contenido calórico. Esta diferencia no solo define la experiencia gastronómica de quienes se mudan allí, sino que también influye en la salud y bienestar a largo plazo, haciendo que la adaptación requiera conciencia y selección cuidadosa de alimentos para mantener un estilo de vida saludable.