Rafael, jubilado y residente ahora en Tailandia, ha encontrado en el sudeste asiático lo que ya no podía disfrutar en su tierra: tranquilidad, vida asequible y una calidad de vida digna. Hace unos meses decidió dejar Mallorca, su hogar durante décadas, y emprender un viaje que muchos considerarían radical, pero para él era necesario.

La decisión no fue sencilla. Rafael recuerda que en Mallorca los precios se habían disparado y la vida cotidiana para un jubilado se había vuelto prácticamente imposible. “Allí ya no nos dejan vivir”, asegura, con un tono que mezcla resignación y alivio. La combinación de turistas masivos, alquileres desorbitados y servicios cada vez más caros había hecho que su día a día se convirtiera en una lucha constante.

Mallorca, un lugar que se hace inalcanzable

Para Rafael, lo más duro fue darse cuenta de que un jubilado ya no podía disfrutar de lo básico en Mallorca. Las compras, la vivienda, la sanidad complementaria y hasta salir a pasear se había convertido en un desafío económico y logístico. Lo que antes era un lugar idílico para su retiro se había transformado en un espacio hostil para quienes no podían permitirse el ritmo turístico.

Ante esa situación, Tailandia surgió como una alternativa lógica. El coste de vida es mucho más bajo, la sanidad accesible y el clima ofrece un estilo de vida relajado, ideal para alguien que busca disfrutar de su jubilación. Allí Rafael puede permitirse vivir con comodidad, viajar, conocer gente y tener un día a día sin la presión económica que sufría en Mallorca.

Nueva vida en el sudeste asiático

En su nuevo hogar, Rafael ha encontrado un equilibrio que le permite sentirse libre y dueño de su tiempo. La comunidad de expatriados jubilados, la facilidad para moverse y la amabilidad de la población local han hecho que se sienta integrado y seguro. Para él, el cambio no solo es económico, sino también emocional: ha recuperado la tranquilidad que perdió en Mallorca.

Aunque admite que echará de menos el mar y los paisajes de su tierra natal, no tiene dudas de que Tailandia ha sido la mejor elección para su etapa actual. La jubilación, dice, no debería ser un periodo de sacrificios y estrés, sino de disfrute y bienestar. Así pues, Rafael es un ejemplo de cómo los jubilados españoles empiezan a mirar fuera de sus fronteras en busca de calidad de vida. Mallorca le dio años felices, pero Tailandia le devuelve la paz y la estabilidad que ya no encontraba en su tierra.