Las personas con ingresos bajos pueden acogerse legalmente a mecanismos que permiten suspender o aplazar temporalmente el pago de su hipoteca. Se trata de la conocida como moratoria hipotecaria, una herramienta financiera diseñada para ofrecer alivio económico a quienes atraviesan dificultades graves, como pérdida de empleo o reducción significativa de ingresos, haciendo inviable el pago habitual de la hipoteca.

Este tipo de medidas no implican la cancelación de la deuda, sino un ajuste temporal de las obligaciones de pago. En la práctica, permiten ganar tiempo, evitar impagos y proteger al deudor frente a situaciones de riesgo financiero. Su aplicación puede depender de acuerdos con la entidad bancaria o de programas extraordinarios aprobados por el Estado que habiliten la moratoria hipotecaria.

Qué es exactamente una moratoria hipotecaria

La moratoria hipotecaria consiste en la suspensión o reducción temporal de las cuotas del préstamo. Durante el periodo de moratoria, el titular puede quedar exento de pagar total o parcialmente la cuota mensual, sin que ello suponga un incumplimiento contractual. Es, en esencia, un paréntesis financiero que busca estabilizar la economía del deudor durante un tiempo prudencial.

Imagen de un documento de una hipoteca | ACN

El llamado periodo de moratoria es el tiempo durante el cual se aplica esta suspensión. Su duración varía según la naturaleza de la medida. Puede tratarse de una renegociación privada con el banco o de una moratoria legal impulsada por el Gobierno en contextos de crisis económicas, como ocurrió durante la pandemia del Covid-19. En todos los casos, la deuda no desaparece, sino que se reestructura para facilitar y hacer posible su pago.

Cuándo suelen activarse estas medidas

Las moratorias hipotecarias suelen aparecer en escenarios de tensión económica generalizada. Su finalidad es evitar que miles de familias entren simultáneamente en mora, lo que tendría efectos negativos tanto para los deudores como para el sistema financiero del país. Por ello, suelen vincularse a situaciones excepcionales como crisis económicas o como la pandemia.

Entre los contextos más habituales se encuentran crisis económicas profundas, periodos de desempleo elevado, emergencias sanitarias o episodios de fuerte deterioro del poder adquisitivo general de la población. También pueden concederse de forma individual cuando el prestatario acredita vulnerabilidad económica, siempre que cumpla los requisitos fijados por la normativa o por la entidad prestamista.

Acogerse a una moratoria no es un proceso automático. Exige justificar la situación económica, aportar documentación y formalizar el acuerdo correspondiente con el banco. Sin embargo, para quienes cumplen las condiciones, representa un instrumento clave para evitar impagos, sanciones o procesos de ejecución hipotecaria mientras reorganizan su situación financiera.