Barcelona cuenta con unos 40.000 semáforos desplegados por toda la ciudad, una cifra lo suficientemente importante como para que su mantenimiento y reparación conforme uno de los contratos con dotación millonaria. En concreto, el Ayuntamiento de Barcelona invertirá 34 millones de euros en el nuevo contrato para las instalaciones de regulación del tráfico, un epígrafe que incluye, además de las señales lumínicas, los paneles informativos, los bolardos de control y las cámaras de supervisión del tráfico, entre otros elementos. Este contrato, que se pondrá en marcha en los próximos meses, tendrá vigencia para el período 2026-2028, prorrogable a dos años más. Está previsto que la comisión de Movilidad de este mismo martes apruebe la licitación del contrato.
En concreto, Barcelona cuenta con 39.722 semáforos con óptica LED distribuidos en 1.805 cruces por toda la ciudad, dentro de los cuales se incluyen 13.752 semáforos para invidentes distribuidos en 1.610 de los cruces, pero el contrato de mantenimiento y reparación incluye también 1.121 sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI), 18.257 soportes, 737 puntos de medida, 67 pilonas de acceso, 139 cámaras y 47 paneles informativos. De los cruces semaforizados, un total de 1.660 están centralizadas.
En la presentación del nuevo contrato, la teniente de alcaldía de Mobilitat, Laia Bonet, ha explicado que el principio de actuación es “la anticipación y la prevención”, incluidas en el Pla de Manteniment Integral que emana del pla Endreça del actual gobierno municipal, que prevé durante este 2026 actuaciones de mejora en 435 cruces, así como la incorporación, por primera vez en este contrato, de las pilonas retráctiles antiterroristas. De hecho, los objetivos del nuevo contrato de mantenimiento y reparación de las instalaciones y los sistemas de regulación del tráfico 2026-2028 se alinean con los del Pla Endreça, que incluye medidas de mantenimiento y renovación de los diferentes servicios para preservar la excelencia del espacio público de la ciudad.
Todos los semáforos con tecnología LED
Hay que tener en cuenta, asimismo, que en 2024 se dio por finalizado el cambio de las ópticas de todos los semáforos de la ciudad, iniciado en 2001, sustituyendo todas las bombillas convencionales por tecnología LED. Este cambio tecnológico ha permitido un ahorro energético del 85% y una mejora notable de la eficiencia del sistema, además de convertirse en un ejemplo de cómo la transición energética en la ciudad puede combinar la sostenibilidad ambiental, la eficiencia energética y el crecimiento de la infraestructura. Según datos del Ayuntamiento, la tecnología LED permite un ahorro de 1,5 toneladas de CO₂ al mes, es decir, 18 toneladas anuales, con un ahorro económico de 66.721 euros mensuales.