En educación existe un debate creciente sobre qué tipo de disciplina es apropiada y qué acciones son contraproducentes para el desarrollo emocional y social de los niños. La pedagoga Paola de la Cruz sostiene una posición clara: “Los profesores y centros que castigan sin recreo están cometiendo un abuso”. Esta afirmación plantea la necesidad de analizar qué significa castigar sin recreo, cuáles son los efectos de este tipo de medidas y qué estrategias educativas son más efectivas para enseñar y corregir sin dañar al alumno.
El castigo como herramienta educativa: ¿qué efectos tiene?
El castigo es una forma de disciplina destinada a hacer que un comportamiento no se repita. Tradicionalmente, se ha entendido como la imposición de una consecuencia desagradable tras una falta (por ejemplo, quitar privilegios o imponer tareas). Aunque puede detener temporalmente la conducta no deseada, la investigación educativa y psicológica señala que el castigo por sí solo no enseña al niño qué hacer en lugar de lo que no debe hacer, ni mejora su capacidad de autogestión o reflexión.
Algunos de los aspectos negativos asociados al uso excesivo del castigo son:
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Daño emocional y ansiedad, al asociar el aprendizaje con miedo o vergüenza.
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Resistencia o aislamiento, cuando el niño se siente incomprendido o rechazado.
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Limitación a la creatividad y exploración, porque el niño aprende a evitar errores por temor al castigo.
En particular, el castigo sin recreo —quitar al niño su tiempo de descanso y socialización con sus compañeros— puede ser especialmente dañino. El recreo no es un “extra” en la jornada escolar, sino un espacio fundamental para el desarrollo social, emocional y físico. Durante el recreo los niños:
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Practican habilidades sociales (negociación, juego cooperativo, resolución de conflictos).
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Canalizan energía física, lo que favorece la atención posterior en clase.
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Desarrollan autonomía y aprendizaje lúdico que no siempre ocurre dentro del aula.
Privar a un alumno de este espacio no solo limita su derecho a un descanso saludable, sino que también lo aísla de una oportunidad clave para consolidar aprendizajes emocionales que no se enseñan sentado en un pupitre.
Por qué Paola de la Cruz considera este castigo un abuso
Según Paola de la Cruz, castigar sin recreo se convierte en un abuso educativo porque:
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Penaliza necesidades básicas del niño (movimiento, juego, socialización).
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No corrige conductas problemáticas de raíz, sino que busca “castigar por cansancio” o por privación.
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Puede afectar la autoestima, el sentido de pertenencia al grupo y la relación con la escuela.
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Se usa como respuesta emocional del adulto —frustración o control— más que como medida pedagógica eficaz.
En otras palabras, cuando un profesor decide retirarle el recreo a un niño que interrumpe la clase, no está enseñándole una alternativa positiva, sino simplemente restándole un derecho esencial de su desarrollo, lo que puede llevar a sentimientos de injusticia y rechazo hacia la escuela y hacia la disciplina.
@paoladelacruzsanchez El castigo o abuso escolar es una realidad, debe eliminarse ya que es evidencia de falta de competencia pedagógicas por parte del docente que lo ejecuta. El recreo es un derecho intocable. #educación #educarsincastigos #crianzarespetuosa #infanciafeliz #escuela
♬ Stories 2 - Danilo Stankovic
Estrategias positivas para corregir sin castigar sin recreo
La pedagogía actual y expertos en educación recomiendan medidas que enseñen y acompañen, en lugar de castigar de forma punitiva. Algunas de estas prácticas incluyen:
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Refuerzo positivo: reconocer y elogiar conductas adecuadas para que el niño repita esos comportamientos.
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Tiempo de reflexión guiada: conversar con el niño sobre lo que pasó, qué sintió y qué podría hacer diferente la próxima vez.
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Restauración guiada: implicar al niño en la reparación del daño (por ejemplo, ayudar a recoger o colaborar con una actividad) en lugar de simplemente castigar.
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Acuerdos y normas claras: establecer reglas explicadas y negociadas con anticipación, para que el niño entienda las expectativas y consecuencias.
Estas estrategias permiten que el niño aprenda desde la comprensión, no desde el miedo, y que pueda integrar el aprendizaje en su comportamiento diario.

Educación con respeto y límites claros
Castigar sin recreo puede parecer una solución rápida a una conducta desafiante, pero tiene costos importantes para el desarrollo integral del niño. La pedagogía moderna, reflejada en la reflexión de Paola de la Cruz, aconseja evitar medidas que privan al niño de experiencias esenciales y favorecer enfoques que enseñen, no solo sancionen. Porque educar no es solo corregir, sino acompañar para que el niño entienda, reflexione y crezca emocional y socialmente.