Manuel empezó a trabajar cuando apenas tenía 15 años. Encadenó contratos durante décadas, cotizó de forma continuada y nunca imaginó que, tras toda una vida laboral, acabaría viendo recortada su pensión de forma tan dura. Hoy, ya jubilado, sigue sin entender cómo el sistema penaliza a quienes, como él, comenzaron a trabajar muy jóvenes y acumulan largas carreras de cotización.

Su jubilación no fue voluntaria. Tras perder su empleo en los últimos años de vida laboral, se vio obligado a jubilarse antes de cumplir los 65 años. Esa circunstancia ha tenido una consecuencia directa y permanente en forma de reducción cercana al 20% de su pensión mensual. Un recorte que arrastra de por vida y que, según explica, le ha cambiado por completo su economía.

El castigo de la jubilación anticipada no voluntaria

El sistema de pensiones español aplica coeficientes reductores a quienes se jubilan antes de la edad legal ordinaria, incluso cuando la jubilación es forzosa. En el caso de Manuel, ese adelanto supuso una penalización que ronda el 20%, pese a haber cotizado durante más de 45 años. Una cifra que, en teoría, debería garantizar una pensión completa, pero que en la práctica no siempre lo hace.

Imagen de un jubilado en un parque | Europa Press

La normativa distingue entre jubilación voluntaria y no voluntaria, pero ambas conllevan recortes si se produce antes de la edad legal. Aunque los coeficientes son algo más suaves en los casos no voluntarios, siguen siendo muy elevados y afectan de forma permanente a la cuantía de la pensión. Manuel considera que el sistema no tiene en cuenta el esfuerzo de quienes empezaron a trabajar muy jóvenes. Para él, la sensación es hacer que todo lo trabajado no haya servido de nada.

Una pensión recortada que no llega a fin de mes

Ese 20% menos supone varios cientos de euros al mes, una cantidad que marca la diferencia entre vivir con cierta tranquilidad o hacerlo con apuros. Manuel reconoce que llega justo a final de mes y que cualquier gasto imprevisto se convierte en un problema serio. Miles de trabajadores que se jubilaron anticipadamente arrastran recortes similares. La reforma del sistema de pensiones ha endurecido aún más estos coeficientes en los últimos años.

La crítica principal es clara: el sistema penaliza la edad de jubilación, pero no compensa adecuadamente las carreras de cotización muy largas. Para Manuel, la conclusión es amarga. Así pues, su historia pone sobre la mesa un debate cada vez más presente sobre si es justo que quienes han sostenido el sistema durante más de cuatro décadas vean reducida su pensión de por vida por verse obligados a jubilarse antes de tiempo.