Tal día como hoy del año 1526, hace 500 años, en Sevilla, Alfonso Manrique de Lara, arzobispo de la Diócesis Hispalense e inquisidor general de la monarquía hispánica, hacía extensiva al Principat de Catalunya y a los condados de Rosselló y Cerdanya la orden de persecución de los “sodomitas” (homosexuales y lesbianas) sin necesidad de que se les hubiera imputado, previamente, el cargo de herejía. Cuando se dictó esta orden de persecución hacía dos años justos que ya había sido introducida en el Reino de Aragón. En este punto, es importante recordar que la Inquisición hispánica —creada por los Reyes Católicos en 1478— era la única institución supranacional de la monarquía hispánica.

A partir de la publicación de aquella ley, se desataría una brutal cacería de homosexuales y lesbianas. Los Llibres de Crims de Lleida, por ejemplo, están llenos de acusaciones formuladas por oficiales de la Inquisición contra vecinos de la ciudad. La acusación de “sodomía” abría la puerta a la imputación por pretendidos delitos que no tenían ninguna relación con la disidencia confesional. En muchos lugares del país, los oficiales inquisitoriales crearon un clima de terror que no solo afectaría a los homosexuales y a las lesbianas, sino que sería motivo de preocupación entre los disidentes ideológicos del régimen, que temían el uso indiscriminado de este cargo.

Algunos historiadores que han investigado la brujería —otro colectivo perseguido por la Inquisición— sostienen que el corpus de conocimiento de este colectivo se transmitía vía matrilineal (de madre a hija, de abuela a nieta, de tía a sobrina o de madrina a ahijada). Y los pocos hombres que lo habían recibido eran, en realidad, mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre. Y sostienen que, a partir de la promulgación de la ley del inquisidor Manrique de Lara y durante la etapa de máxima intensidad de la persecución de la brujería y la hechicería, en un porcentaje muy elevado de juicios inquisitoriales a brujos, la documentación judicial revela que el primer cargo que se les imputa es el de sodomía.