Loreto se ha hecho rico gracias a un producto tan básico como el hielo. Lo que empezó como un negocio modesto, con una inversión inicial de apenas 50.000 euros, se ha transformado en una de las historias empresariales más llamativas del verano. Hoy, sus instalaciones están valoradas en más de 5 millones de euros y sus cifras de facturación sorprenden incluso dentro del sector.
El dato que mejor resume el éxito llegó el pasado mes de julio. En pleno verano, Loreto vendió 4 millones de bolsas de hielo, a un precio unitario de 1 euro. Un volumen que se traduce en una facturación superior a los 4 millones de euros en solo un mes, confirmando que el hielo, pese a su simplicidad, puede convertirse en un negocio extremadamente rentable, especialmente en verano.
De una inversión modesta a un imperio millonario
El origen del proyecto fue tan sencillo como arriesgado. Loreto detectó una demanda constante y poco explotada en la distribución industrial de hielo para hostelería, eventos, supermercados y ocio nocturno. Con una inversión inicial de 50.000 euros, puso en marcha una pequeña planta de producción, priorizando volumen, logística y eficiencia energética.
Con el paso de los años, el negocio creció de forma sostenida. Hoy, sus instalaciones cuentan con maquinaria avanzada, cámaras de conservación de gran capacidad y una red logística capaz de abastecer a grandes superficies y cadenas de restauración. El valor actual del complejo supera los 5 millones de euros, consolidando a Loreto como uno de los grandes referentes del sector.
El margen oculto del negocio del hielo
El verdadero secreto está en los márgenes. Cada bolsa de hielo se vende a 1 euro, pero el beneficio neto ronda el 50%. Esto significa que, solo en el mes de julio, Loreto obtuvo un beneficio aproximado de 2 millones de euros, una cifra que explica por qué este negocio aparentemente simple se ha convertido en una máquina de generar dinero.
El hielo es un producto básico, de consumo recurrente y con picos de demanda muy claros. Durante el verano, el volumen se dispara, pero el consumo se mantiene estable durante todo el año en sectores como la hostelería y la alimentación. Esa combinación de sencillez, rotación constante y bajos costes variables es lo que ha convertido el hielo en “oro” para Loreto.
Así pues, la historia de Loreto demuestra que no siempre hace falta un producto innovador para hacerse rico. A veces, basta con detectar una necesidad básica, ejecutarla bien y entender que incluso el hielo puede convertirse en un negocio millonario cuando se gestiona con inteligencia.