La conciliación familiar es uno de los grandes retos de las familias actuales. Jornadas laborales extensas, agendas escolares llenas y el uso cada vez más temprano de la tecnología han transformado la dinámica del hogar. En este contexto, Laura Rojas, pedagoga, lanza un mensaje claro y provocador sobre la educación doméstica: “Si puede tener un móvil, puede trabajar en el hogar”. Con esta afirmación, Rojas pone el foco en la necesidad de replantear el reparto de responsabilidades familiares y el papel que juegan los hijos dentro de la casa.

Lejos de entender las tareas domésticas como un castigo, la pedagoga defiende que forman parte del proceso educativo. Para ella, asumir pequeñas responsabilidades en el hogar es tan importante como cumplir con las obligaciones académicas, ya que contribuye al desarrollo de la autonomía, la autoestima y el sentido de pertenencia familiar.

Conciliación familiar y educación en casa

Según Laura Rojas, muchos padres viven atrapados entre la falta de tiempo y la culpa. Para compensar su ausencia, tienden a sobreproteger a los hijos o a evitar exigirles responsabilidades. Sin embargo, esta estrategia resulta contraproducente. La conciliación no consiste únicamente en “llegar a todo”, sino en educar en corresponsabilidad, adaptando las tareas del hogar a la edad y capacidades de cada niño.

Rojas explica que los niños entienden perfectamente las normas cuando son claras y coherentes. Si un menor tiene edad y madurez suficiente para manejar un smartphone, también la tiene para ordenar su habitación, poner la mesa o ayudar con tareas sencillas. Delegar pequeñas funciones no solo alivia la carga de los adultos, sino que enseña a los hijos que el hogar es un espacio compartido, donde todos colaboran.

Organizar tareas del hogar

La pedagoga insiste en que no se trata de explotar a los niños ni de imponer obligaciones excesivas, sino de integrarlos en la vida familiar. Esta implicación mejora la convivencia y reduce conflictos, ya que los menores se sienten útiles y valorados.

Tecnología, móviles y responsabilidad

Uno de los puntos clave del discurso de Laura Rojas es el papel de las nuevas tecnologías. Reconoce que los móviles y las herramientas digitales facilitan la conciliación, permiten organizar horarios, comunicarse con rapidez y, en muchos casos, son una ayuda educativa. El problema surge cuando la tecnología se convierte en un privilegio sin contraprestación.

Según la pedagoga, el uso del móvil debe ir acompañado de normas claras. No puede ser un derecho absoluto desligado de cualquier responsabilidad. Establecer acuerdos —por ejemplo, cumplir con ciertas tareas antes de usar el teléfono— ayuda a los niños a entender la relación entre derechos y deberes. Además, fomenta el autocontrol y la gestión del tiempo.

Adicción al móvil en niños seventyfourimages

Rojas subraya que educar también es preparar para la vida adulta. Saber colaborar, cumplir compromisos y responsabilizarse de un espacio común son aprendizajes tan esenciales como los contenidos escolares. En este sentido, las tareas del hogar no quitan tiempo, sino que suman educación.

En definitiva, Laura Rojas defiende una crianza equilibrada: aprovechar las ventajas de la tecnología sin renunciar a la responsabilidad. Porque, como ella afirma, si un niño puede gestionar un móvil, también puede aprender a cuidar su casa y su entorno.