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Lamine Yamal conoce la presión de los estadios. Cada partido genera titulares. Cada gesto se analiza. Su rendimiento con el Barcelona y la selección española ha convertido su vida en un escaparate. Sin embargo, cuando habla de dificultades, no piensa en el fútbol. Recuerda la historia de sus padres.

El jugador habló durante una entrevista en El Larguero. Lanzar un penalti, disputar una final o soportar críticas no representa la presión. Su referencia está en casa. Piensa en dos padres adolescentes que tuvieron que encontrar soluciones sin dinero, estabilidad ni una red.

Lamine Yamal X

Lamine Yamal nunca olvida las penurias que pasó su familia

“Mi madre me tuvo con 16 años”, recordó. Sheila Ebana era una adolescente cuando nació su hijo. Tuvo que incorporarse al mercado laboral. Trabajó en una cadena de restaurantes y asumió horarios. Su objetivo era garantizar que a Lamine y sus hermanos nunca les faltara lo esencial.

La situación de su padre no fue sencilla. Mounir Nasraoui tuvo que encadenar empleos para aportar ingresos. Yamal lo resumió con una frase: “Mi padre tuvo que ir a buscarse la vida, ir a coger cosas a la calle para poder traer comida a casa”. Después añadió: “Eso sí que es presión”.

Aquellas dificultades marcaron sus primeros años. Sus padres terminaron separándose, pero el futbolista mantuvo la relación con ambos. La familia continuó siendo su referencia. También conservó el recuerdo del trabajo realizado para que él pudiera jugar, estudiar y crecer sin cargar con las preocupaciones de los adultos.

Mounir Nasrauoi y Lamine Yamal

El Barça cambió la vida a Lamine Yamal y su familia

Su madre ocupa un lugar importante en esa memoria. Lamine ha explicado que ella aceleraba para verlo antes de dormir. “Mi madre salía rápido de trabajar para poder pasar 10 minutos conmigo”, contó a El Mundo. Aquel tiempo podía parecer breve, pero para el niño tenía un valor.

La llegada a La Masía cambió el escenario. El fútbol dejó de ser únicamente una afición y comenzó a ofrecer una oportunidad real. Allí recibió formación deportiva, disciplina y acompañamiento. El talento abrió puertas. Sin embargo, el sacrificio familiar había empezado mucho antes, cuando todavía no existían contratos, fama ni garantías de éxito.

Sheila Ebana reaccionando al gol de Lamine Yamal Instagram 

Ahora Yamal puede devolver parte de aquel esfuerzo. Dedica tiempo a su familia y reconoce lo que hicieron sus padres. No presenta su infancia como una historia destinada a provocar compasión. La utiliza para explicar su mentalidad. Sabe que la presión deportiva es temporal. La necesidad de llevar comida a casa resulta diferente.