Una resolución judicial dictada en Barcelona ha introducido un elemento novedoso en el ámbito laboral que ya está generando un intenso debate. Un juzgado de la capital catalana ha considerado que una urgencia veterinaria puede justificar la ausencia de un trabajador, siempre que concurran determinadas circunstancias excepcionales. El caso, lejos de ser anecdótico, plantea una cuestión cada vez más presente en la vida cotidiana como lo es la relación entre las obligaciones laborales y el cuidado de los animales de compañía.
La decisión judicial surge tras el despido de una trabajadora que se ausentó de su puesto para atender a su perro, que se encontraba en estado crítico. La situación derivó finalmente en la eutanasia del animal. La empresa interpretó la falta como injustificada, pero el órgano judicial adoptó una lectura distinta al analizar el contexto de la ausencia.
Una ausencia que no se consideró arbitraria
El elemento central de la sentencia radica en la naturaleza de la situación. El juez subraya que no se trató de una visita veterinaria rutinaria ni de una decisión voluntaria del trabajador, sino de una circunstancia grave, sobrevenida e imprevisible. La urgencia, según la valoración judicial, requería atención inmediata, lo que introduce un matiz relevante dentro del marco de las ausencias laborales.
La argumentación se apoya además en la Ley de Bienestar Animal, que establece la obligación de los propietarios de garantizar el cuidado y la atención sanitaria de sus mascotas. Desde esta perspectiva, el tribunal entiende que el deber legal de asistencia puede entrar en juego en escenarios excepcionales, modulando la interpretación tradicional de las faltas al trabajo.
No es un permiso automático, pero sí que marca un precedente
La resolución no implica que cualquier ausencia vinculada a un animal de compañía quede automáticamente amparada. El propio fallo delimita claramente el alcance. La justificación se circunscribe a supuestos donde exista una urgencia real, grave e imposible de prever. Visitas programadas o revisiones ordinarias no encajarían en este criterio. Sin embargo, el impacto jurídico de la decisión resulta significativo. Aunque no crea una norma general, sí establece un precedente interpretativo que puede influir en futuras controversias laborales. La declaración de improcedencia del despido y la correspondiente indemnización refuerzan el peso de esta lectura judicial.
Así pues, el fallo del tribunal refleja como los tribunales comienzan a integrar nuevas realidades sociales en el análisis del derecho laboral. En un contexto donde los animales de compañía ocupan un papel cada vez más central en los hogares, la resolución abre un debate que probablemente volverá a aparecer en otras instancias judiciales.
