Uno de los argumentos más repetidos por los negacionistas del cambio climático es que el dióxido de carbono (CO₂) representa apenas una fracción mínima de la atmósfera —alrededor de 0,04 % del total de gases—, por lo que, según ellos, no podría tener un impacto significativo en el clima. Esta afirmación, aunque basada en un dato real de concentración, no refleja el consenso científico sobre cómo funciona el clima de la Tierra. Científicos como Jose Luis Oltra desmontan este tipo de afirmaciones al recordar que “el 0,04 % del CO₂ provoca el cambio climático” porque su efecto es mucho mayor de lo que su simple porcentaje sugiere.
Qué es el cambio climático y qué lo causa
El cambio climático es un proceso de cambio duradero en los patrones de temperatura y clima de la Tierra, causado por una combinación de factores naturales y, sobre todo en las últimas décadas, por actividades humanas. La quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), la deforestación y otras prácticas liberan grandes cantidades de gases de efecto invernadero —como el CO₂— que atrapan el calor en la atmósfera y evitan que se escape al espacio. Este efecto atrapa energía solar en forma de calor y eleva la temperatura global.
Aunque la atmósfera está compuesta principalmente por nitrógeno y oxígeno, el CO₂ es muy eficaz para absorber y reemitir radiación infrarroja. Por eso, incluso pequeñas variaciones en su concentración pueden alterar el equilibrio energético del planeta. Desde la era preindustrial, los niveles de CO₂ han aumentado de alrededor de 280 partes por millón (ppm) a más de 420 ppm en la actualidad, lo que significa una acumulación sustancial de calor en el sistema climático.
La concentración puede parecer pequeña si se observa solo como porcentaje, pero no es la cantidad absoluta lo que importa, sino su papel como gas de efecto invernadero. Así, aunque el CO₂ solo constituye alrededor de 0,04 % del aire, incrementos relativamente pequeños pueden tener impactos significativos en la temperatura media del planeta, en los patrones de precipitación, el derretimiento de hielos polares y el aumento del nivel del mar.
Consecuencias visibles y futuras del calentamiento
Las consecuencias del calentamiento global y del cambio climático ya se observan en todo el planeta, y los científicos advierten que continuarán y se intensificarán si no se toman medidas drásticas. Entre los efectos más evidentes están:
Aumento de temperaturas medias globales, con olas de calor más frecuentes y prolongadas, que afectan la salud humana y los ecosistemas.
Alteraciones de los patrones climáticos, con tormentas más intensas e impredecibles, sequías prolongadas en algunas regiones o lluvias extremas en otras.
Retroceso de glaciares y hielo polar, lo que contribuye al elevado nivel del mar y pone en riesgo a comunidades costeras.
Impactos en la biodiversidad, con extinciones locales de especies que no pueden adaptarse tan rápido a los cambios de temperatura y humedad.
Factores que intensifican el efecto del CO₂
El dióxido de carbono no actúa solo: interactúa con otros gases de efecto invernadero como el metano y el óxido nitroso, que también han aumentado por actividades humanas. Además, fenómenos como el aumento del vapor de agua en la atmósfera (que responde al calentamiento) pueden amplificar aún más el efecto de retención del calor.
En definitiva, aunque el CO₂ sea solo 0,04 % de la atmósfera, su aumento debido a la actividad humana ha alterado el equilibrio climático de la Tierra de forma significativa, demostrando que los argumentos negacionistas que se quedan en el dato porcentual sin contexto científico no reflejan la complejidad real del cambio climático. La ciencia climática, basada en miles de mediciones y modelos físicos coherentes, sustenta que el aumento de gases de efecto invernadero es la causa principal del calentamiento observado, con profundas implicaciones para el presente y el futuro de la vida en el planeta.
