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Jordi Cruz ha hablado con mucha sinceridad sobre la relación que mantuvo con su padre y sobre cómo esa experiencia influye ahora en su propia manera de entender la paternidad. El chef reconoce que no quiere repetir algunos comportamientos que vivió en casa, especialmente una forma de comunicarse mucho más fría y poco afectuosa.

“No me quiero parecer a mi padre”, ha explicado al recordar aquella etapa. Cruz describe a su progenitor como una persona con “malas maneras de comunicarse” y admite que no era especialmente cariñoso. Sin embargo, también deja claro que no habla desde el resentimiento ni desde una ruptura emocional.

No comparte su forma de ser, pero tampoco le guarda rencor

“No le culpo. Mi padre tenía malas maneras de comunicarse”, asegura. Con los años ha aprendido a interpretar aquella relación con más distancia y a separar lo que no le gustaba de todo lo que también recibió de él.

Jordi Cruz amb el seu fill Noah Instagram

De hecho, recuerda haber escuchado en alguna ocasión a su padre hablando con orgullo de él delante de sus amigos, aunque ese reconocimiento no llegara después de manera directa. Esa contradicción le hizo entender que el afecto existía, pero se expresaba de una forma muy distinta a la que él habría necesitado.

Ahora quiere construir una paternidad diferente

Jordi Cruz no idealiza aquella relación. “No me ha gustado su forma de ser, no la comparto”, reconoce. Pero también considera que algunas dificultades de su infancia lo obligaron a desarrollar herramientas que hoy valora, como la tenacidad, la autonomía y la capacidad de buscarse la vida. “Prefiero haber aprendido las cosas malas y ser una persona que se sabe buscar la vida, que es un tío tenaz, que no ser un blandurrio que no aprendió nada, que se lo han dado regalado todo”, ha señalado. Ahora, como padre, esa experiencia funciona casi como una referencia inversa. Cruz sabe qué cosas no quiere repetir y qué tipo de relación quiere construir con sus hijos.

No se trata de borrar el recuerdo de su padre, sino de aprender de él en ambos sentidos: de lo bueno y también de aquello que echó en falta. Por eso puede decir que guarda un buen recuerdo y, al mismo tiempo, que no quiere parecerse a él en determinados aspectos. Su propia paternidad parte precisamente de ahí: conservar la fortaleza aprendida, pero añadir el afecto y la cercanía que él no siempre tuvo.