Jesús Calleja escapa de la televisión de la mano de este pueblo de 400 habitantes alejado de todo el mundo

Jesús Calleja pasa buena parte de su vida viajando, grabando y enfrentándose a algunos de los lugares más extremos del planeta, pero cuando vuelve a casa busca justo lo contrario: tranquilidad, espacio y naturaleza. Su refugio está en Golpejar de la Sobarriba, una pequeña localidad leonesa de menos de 400 habitantes perteneciente al municipio de Valdefresno.

Allí tiene una vivienda de aproximadamente 400 metros cuadrados construida sobre una finca muchísimo mayor, de unos 15.000. No se ha alejado demasiado de sus raíces, ya que nació en Fresno de la Vega y León sigue siendo el lugar al que regresa después de sus viajes y grabaciones para programas como Universo Calleja o Volando Voy.

Una casa enorme, una finca todavía mayor

Golpejar de la Sobarriba está a unos 20 minutos en coche de León, pero el entorno cambia por completo. El paisaje es mucho más rural, hay menos ruido y la vida transcurre rodeada de campo. Esa diferencia parece encajar a la perfección con alguien acostumbrado a pasar temporadas enteras viajando y expuesto constantemente a cámaras y equipos de producción.

Jesús Calleja MOVISTAR
Jesús Calleja MOVISTAR

La parcela le permite disponer de algo que sería prácticamente imposible encontrar en el centro de una gran ciudad: muchísimo terreno alrededor de casa. Además, la finca cuenta incluso con helipuerto, un detalle que tiene bastante sentido en el caso de Calleja, que lleva años pilotando y utilizando helicópteros tanto por motivos personales como profesionales.

El contraste perfecto con su vida en televisión

Ese refugio funciona casi como la cara opuesta de su carrera. En televisión, Calleja vive rodeado de movimiento, aeropuertos, invitados, expediciones y viajes. En Golpejar, en cambio, encuentra un espacio donde puede reducir el ritmo y mantenerse cerca de la naturaleza. La elección también refleja que nunca ha perdido del todo el vínculo con León. Podría haber escogido una gran capital o una zona residencial mucho más exclusiva, pero prefirió quedarse cerca de sus orígenes y construir allí su espacio personal.

Con menos de 400 vecinos y una finca enorme alrededor, Golpejar de la Sobarriba le ofrece una privacidad difícil de conseguir en otros lugares. No está completamente aislado, porque León queda relativamente cerca, pero sí lo suficiente como para cambiar de ritmo. Después de recorrer medio mundo, Jesús Calleja termina regresando a un pequeño pueblo leonés donde tiene justo lo que más cuesta encontrar en televisión: silencio, terreno y naturaleza a pocos pasos de casa.