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Jordi Cruz es uno de los cocineros más conocidos de Catalunya, pero su actividad empresarial va mucho más allá de su presencia en televisión. El chef ha construido durante años un pequeño grupo gastronómico alrededor de cuatro restaurantes y, pese a las cifras que mueve, siempre ha defendido una idea muy concreta: crecer no sirve de mucho si la calidad se pierde por el camino.

En una entrevista concedida a Cadena SER en septiembre de 2022, Cruz puso una cifra especialmente llamativa sobre la mesa: "Entre los cuatro restaurantes, tendremos unos 100.000 clientes al año". Y lejos de presentarlo como una cantidad enorme, añadió que para él incluso eran pocos si realmente quería conseguir que su cocina fuera respetada y no simplemente conocida.

Cuatro restaurantes y una estructura cada vez mayor

El núcleo de sus negocios está formado por ABaC, Angle, Atempo y Ten's, cuatro proyectos diferentes pero conectados por la misma estructura empresarial. Más allá de la imagen televisiva asociada a MasterChef, Cruz ha insistido durante años en que su trabajo principal sigue estando dentro de las cocinas y en la gestión de estos establecimientos.

Jordi Cruz Instagram

Su expansión también ha obligado a construir equipos numerosos. En una entrevista posterior con El País, publicada en 2024, explicaba que sus negocios daban empleo a cerca de 200 personas y que la rentabilidad real, una vez cubiertos gastos, impuestos y nóminas, se movía aproximadamente entre el 5% y el 10%. También aseguraba que pagaban bien a sus trabajadores y que uno de sus principales objetivos era retener talento.

El negocio no consiste solo en llenar mesas

La cifra de los 100.000 clientes resulta especialmente interesante porque permite entender la dimensión de su grupo. Cruz no plantea sus restaurantes como espacios de consumo masivo, sino como negocios en los que cada servicio está muy condicionado por el número limitado de mesas, los equipos de cocina y el nivel de elaboración.

El propio chef explicaba en aquella conversación que su objetivo no era ser conocido, sino ser respetado como cocinero. También defendía que cocinar no le cansaba y que seguía ejerciendo por vocación, aunque admitía que su ritmo de vida era elevado. Años después, ese discurso prácticamente no ha cambiado. Cruz sigue rechazando abrir restaurantes simplemente por expandirse y ha asegurado que quiere poder estar cerca de los negocios que crea y comprobar personalmente cómo funcionan.

Detrás de la televisión y de las estrellas Michelin hay, por tanto, una estructura empresarial considerable: cuatro restaurantes, alrededor de 100.000 comensales al año y cerca de 200 trabajadores. Pero la filosofía de Cruz continúa siendo la misma: crecer solo tiene sentido mientras pueda mantener el control sobre lo que sale de cada cocina.