La campaña de la Renta vuelve a dejar una oportunidad que muchas familias están desaprovechando. No se trata de una ayuda nueva ni de una bonificación puntual, sino de un mecanismo fiscal que lleva años en vigor y que puede suponer un ahorro importante. La clave está en el llamado mínimo por descendientes.

Y es que muchos padres no son conscientes de hasta qué punto este concepto puede reducir el IRPF. Bien aplicado, permite rebajar la base imponible de forma significativa, lo que se traduce en pagar menos o incluso en que la declaración salga a devolver.

Cómo funciona el mínimo por descendientes

Este beneficio fiscal no es una deducción directa, sino una reducción de la base imponible. Es decir, disminuye la cantidad sobre la que se calculan los impuestos, lo que impacta directamente en el resultado final. Las cantidades son progresivas. Se pueden aplicar 2.400 euros por el primer hijo, 2.700 por el segundo, 4.000 por el tercero y 4.500 a partir del cuarto. A esto se pueden sumar incrementos adicionales.

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Por ejemplo, si el hijo es menor de tres años, se añaden 2.800 euros más. También se pueden sumar 2.000 euros si convive con los padres sin ingresos relevantes, y hasta 3.000 euros en caso de discapacidad. La combinación de estos factores hace que muchas familias superen fácilmente los 4.000 euros de reducción total, lo que tiene un efecto directo en la declaración.

Hasta cuándo se puede aplicar y por qué sale a devolver

El mínimo por descendientes se puede aplicar hasta que el hijo cumple 25 años, siempre que cumpla ciertos requisitos: no superar los 8.000 euros de ingresos anuales, no presentar declaración propia con rentas superiores a 1.800 euros y convivir con los padres.

Esto incluye a estudiantes universitarios, jóvenes con trabajos a tiempo parcial o becarios. Es decir, a un amplio número de situaciones habituales. El efecto en la Renta es claro. Al reducir la base imponible, baja el tipo efectivo y también la cuota a pagar. Si durante el año se han aplicado retenciones, es frecuente que Hacienda devuelva la diferencia.

El problema es que muchas familias no aplican este beneficio correctamente. Algunos padres dejan fuera a hijos mayores de 18 años pensando que ya no cuentan, cuando en realidad sí pueden incluirlos si cumplen los requisitos. Así pues, revisar la declaración es fundamental. Este beneficio no es nuevo, pero sigue siendo uno de los más importantes. Aplicarlo correctamente puede suponer un ahorro relevante y cambiar por completo el resultado de la Renta.