Cada año, cuando arranca la campaña de la Declaración de la Renta, miles de jubilados en España se preguntan si están obligados a presentar el IRPF o si, por el contrario, pueden quedar exentos de este trámite. La Agencia Tributaria recuerda que existe un grupo concreto de pensionistas que no tiene obligación de presentar la declaración, siempre que cumpla determinados requisitos relacionados principalmente con el nivel de ingresos anuales.
La realidad es que estar jubilado no implica automáticamente tener que hacer la Declaración de la Renta. La normativa fiscal establece una serie de límites de ingresos que determinan cuando un contribuyente debe presentar el IRPF y cuando puede quedar exento. En el caso de muchos pensionistas, la situación suele ser más sencilla porque su principal fuente de ingresos es la pensión que reciben de la Seguridad Social.
Los jubilados que no están obligados a presentar la renta
La regla general establece que los jubilados que cobran menos de 22.000 euros al año de un solo pagador no están obligados a presentar la Declaración de la Renta. En la mayoría de los casos, ese único pagador es la Seguridad Social, que abona mensualmente la pensión correspondiente.
Si la pensión anual no supera ese límite y el jubilado no percibe otros ingresos relevantes, queda automáticamente exento de presentar el IRPF. Este es uno de los supuestos más habituales entre los pensionistas en España, especialmente entre quienes dependen únicamente de su pensión de jubilación y no tienen otras fuentes de ingresos adicionales. Además, la Agencia Tributaria suele disponer ya de la información fiscal relacionada con estas pensiones, lo que facilita el control y la verificación de los datos sin necesidad de que el contribuyente tenga que realizar trámites adicionales.
En qué casos sí que puede ser obligatorio presentar la declaración
La situación cambia cuando el jubilado tiene más de un pagador o cuando obtiene otros ingresos, como rendimientos de alquileres, intereses bancarios, dividendos o trabajos puntuales. En esos casos, los límites que obligan a presentar la Declaración de la Renta pueden ser más bajos y conviene revisar cada situación concreta. También puede ocurrir que un pensionista haya recibido pagos de dos organismos distintos, algo relativamente frecuente cuando existe una pensión pública combinada con otras prestaciones o ingresos complementarios. En estos casos, el límite de ingresos que obliga a presentar el IRPF puede reducirse.
Aun así, incluso cuando no existe obligación de presentar la declaración, algunos jubilados optan por hacerlo de forma voluntaria. En determinadas situaciones, el resultado puede salir a devolver, lo que permite recuperar parte de las retenciones aplicadas durante el año. Por eso, revisar el borrador de la renta puede resultar útil para comprobar si conviene presentar la declaración o no.
