Durante décadas, la sentadilla ha ostentado el título de ejercicio indiscutible para fortalecer el tren inferior, convirtiéndose en la base de cualquier rutina de gimnasio. Sin embargo, los preparadores físicos de élite y los últimos estudios en biomecánica han alcanzado un consenso que está cambiando la forma de entrenar en todo el mundo. Aunque las sentadillas son excelentes para la salud global de las piernas, existe un movimiento específico que los expertos consideran el verdadero rey para desarrollar los glúteos de forma aislada y eficiente: el Hip Thrust o empuje de cadera.

Diversos estudios han demostrado que el Hip Thrust logra activar el glúteo mayor hasta un 70% más que la sentadilla tradicional. Esto se debe a que, al realizar el empuje de forma horizontal y con la espalda apoyada, el glúteo trabaja en su punto máximo de contracción durante todo el recorrido, algo que no sucede en la sentadilla.

Máximo volumen con menor riesgo de lesión

Una de las grandes ventajas que destacan los entrenadores es la seguridad que ofrece este ejercicio para la columna vertebral. En las sentadillas con barra pesada, la carga comprime los discos intervertebrales de forma vertical, lo que puede derivar en molestias si la técnica no es perfecta. En cambio, el Hip Thrust permite mover cargas mucho más elevadas con un riesgo mínimo para la espalda, ya que el vector de fuerza es perpendicular al cuerpo. Esto facilita ganar volumen y fuerza de manera más rápida y segura.

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Además de la seguridad, este ejercicio es el aliado perfecto para quienes buscan una estética definida sin desarrollar excesivamente las piernas. Al limitar la participación de los cuádriceps, el Hip Thrust logra aislar el glúteo casi por completo. El resultado es una forma más redondeada y firme, trabajando el músculo en el plano donde es biomecánicamente más fuerte: la extensión de cadera.

Realizarlo correctamente para ver resultados

Para que el Hip Thrust sea efectivo, los profesionales insisten en que la técnica debe primar sobre el peso. La clave reside en apoyar las escápulas en un banco estable, mantener los pies a la anchura de los hombros y realizar un movimiento explosivo hacia arriba, apretando los glúteos en la parte superior del recorrido. Es vital no arquear la zona lumbar y mantener la barbilla pegada al pecho para proteger el cuello.

Así pues, si tu objetivo es mejorar la forma de tus glúteos, deja las sentradillas y ponte a hacer Hip Thrust. Las sentadillas siguen siendo un ejercicio fundamental para la salud y la fuerza general, pero si buscas resultados específicos y rápidos, el Hip Thrust es imbatible.