Cargando...

Entrar en un coche que ha estado aparcado al sol puede ser casi insoportable. El volante quema, los asientos desprenden calor y el aire acondicionado tarda unos minutos en hacer efecto. Por eso los expertos en climatización recomiendan un gesto muy sencillo antes de arrancar: el llamado método japonés, una técnica rápida para expulsar el aire caliente del habitáculo en solo unos segundos.

El sistema no consiste en encender el aire al máximo nada más abrir el coche. Primero hay que bajar una ventanilla, normalmente la del copiloto, y después abrir y cerrar varias veces la puerta del lado contrario. Ese movimiento funciona como un abanico, ya que empuja el aire caliente hacia fuera y permite que entre aire exterior, menos cargado y mucho más respirable.

La clave está en mover el aire

Cuando un coche queda al sol, el interior puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del exterior. El problema no es solo que el aire esté caliente, sino que queda atrapado dentro del habitáculo. Si se enciende el aire acondicionado directamente, el sistema empieza trabajando contra una bolsa de calor acumulada.

El método japonés acelera esa primera renovación del aire. Al abrir una ventanilla y mover la puerta opuesta, se genera una corriente de aire forzada. No enfría los plásticos, el salpicadero o los asientos de inmediato, pero sí reduce la sensación de horno al expulsar buena parte del aire más caliente. En pocos segundos, el ambiente resulta mucho más soportable.

Un paso antes del aire acondicionado

La técnica es especialmente útil después de aparcar al sol durante horas. Basta con abrir una ventanilla por completo y accionar la puerta contraria cinco o seis veces, sin golpes bruscos. Después ya se puede entrar, arrancar el coche y usar el aire acondicionado con más eficacia. El sistema tendrá que trabajar menos porque el habitáculo ya no estará tan cargado de aire caliente.

Los expertos recuerdan que no sustituye al climatizador, sino que lo ayuda. El aire acondicionado seguirá siendo necesario para alcanzar una temperatura cómoda, pero partir de un interior ventilado reduce la sensación de calor inicial y puede mejorar el confort durante los primeros minutos de conducción. La ventaja del método japonés es que no cuesta nada, no requiere herramientas y se puede hacer en cualquier coche. En verano, esos segundos antes de sentarse pueden marcar la diferencia. No enfrían todo el vehículo por arte de magia, pero sí sacan el aire más caliente justo cuando más molesta.