Cada vez es más habitual una práctica que perjudica directamente al trabajador y que pasa desapercibida si no se reclama a tiempo. Algunas empresas están justificando despidos como objetivos alegando supuestas pérdidas económicas para pagar mucho menos de indemnización, aun cuando esa situación no es real. El ahorro para la empresa puede superar con facilidad los 12.000 euros, siempre que el empleado acepte el despido sin impugnarlo.
El caso es que a un trabajador se le comunica que la empresa “va mal” y que, por una situación económica negativa, se ve obligada a despedirlo. Bajo ese argumento, la empresa aplica un despido objetivo, que conlleva una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. El problema es que, en muchos casos, esas pérdidas no existen o están maquilladas.
El truco del despido objetivo para pagar menos
En el caso analizado, el trabajador debía cobrar 22.000 euros si el despido se declaraba improcedente. Sin embargo, la empresa solo le ofrecía 10.000 euros, escudándose en un despido objetivo por causas económicas. La diferencia, 12.000 euros menos al trabajador. Este tipo de despido solo es legal si la empresa puede acreditar de forma objetiva y real una situación de pérdidas. Sin embargo, muchas compañías confían en que el trabajador no reclame, bien por desconocimiento, miedo o cansancio.
Cuando el empleado no impugna, el despido queda firme. En ese momento, la empresa consolida el ahorro y evita pagar la indemnización completa que correspondería a un despido improcedente, que es de 33 días por año trabajado.
Reclamar marca la diferencia entre perder o cobrar lo justo
La clave está en reclamar. Cuando el trabajador impugna el despido, la empresa debe demostrar con documentación real que existen esas causas económicas. Si no puede hacerlo, el despido se declara improcedente, obligando a la empresa a pagar la indemnización completa o readmitir al trabajador. Los expertos laborales insisten en que no hay que aceptar un despido objetivo sin revisar las cuentas ni sin asesoramiento.
La diferencia económica es enorme y el riesgo para el trabajador, si no actúa, es perder miles de euros que le corresponden. Por eso, ante cualquier despido por causas objetivas, la recomendación es clara: reclamar siempre. Solo así se evita que la empresa se ahorre hasta 12.000 euros a costa de los derechos del trabajador.
