Efraín consiguió cancelar 57.000 euros de deuda gracias a la Ley de Segunda Oportunidad, un proceso que, según explica, le permitió salir de una situación económica límite que había condicionado por completo su vida personal y familiar. Durante años, encadenó préstamos para pagar otras deudas, una dinámica que terminó llevándolo a la ruina y a una espiral financiera de la que no veía salida.

La presión económica fue creciendo hasta el punto de perder su vivienda y verse obligado a tomar decisiones extremas. “Había meses en los que tenía que elegir entre pagar una deuda o comer”, relata. Sin ingresos suficientes y con los intereses acumulándose, la deuda se convirtió en una carga insostenible que parecía imposible de revertir.

Una espiral de préstamos que acabó en una situación límite

El caso de Efraín no es único en el país. Como ocurre con muchas personas sobreendeudadas, recurrió a nuevos créditos para hacer frente a obligaciones anteriores, confiando en que la situación mejoraría. Sin embargo, los intereses, comisiones y plazos cada vez más ajustados acabaron cerrando cualquier margen de maniobra. La falta de alternativas y el desconocimiento de soluciones legales agravaron el problema. La sensación de fracaso personal y la presión constante de los acreedores marcan estapas especialmente duras en la vida de los que se acogen a esta ley, tanto a nivel económico como emocional.

La Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo legal diseñado para permitir que personas físicas puedan cancelar total o parcialmente sus deudas cuando cumplen determinados requisitos. Tras informarse y reunir la documentación necesaria, decidió iniciar el procedimiento con asesoramiento especializado.

Nueve meses de proceso y una deuda cancelada

El procedimiento se resolvió en un plazo aproximado de nueve meses, tiempo en el que se analizaron sus ingresos, patrimonio y el origen de las deudas. Finalmente, el juez aprobó la cancelación de 57.000 euros, liberándolo por completo de una carga que llevaba años arrastrando. El cambio due total, "Me ha cambiado la vida”, afirma Efraín. Más allá del alivio económico, destaca el impacto psicológico de empezar de cero sin la amenaza constante de embargos o reclamaciones. Poder planificar el futuro, recuperar estabilidad y volver a vivir sin miedo se ha convertido en su mayor logro.

La Ley de Segunda Oportunidad, aún poco conocida para muchas personas, se consolida así como una vía real para quienes han llegado a una situación de insolvencia sin haber actuado de mala fe. Casos como el de Efraín muestran que, con información y acompañamiento adecuado, es posible dejar atrás deudas impagables y reconstruir una vida financiera desde cero.