Los trenes han ocupado las portadas de los últimos días por catástrofes en las que han perdido la vida decenas de personas. El pasado domingo por la tarde el maquinista de un tren Iryo, a la altura de Adamuz, perdía el control de los vagones de la parte trasera. Esto hizo que colisionase con el Alvia que llegaba en sentido contrario al no poder frenar a tiempo. La caja negra del tren italiano ha desvelado las últimas palabras del joven maquinista que perdió la vida: “Acabo de sufrir un enganchón”. 41 personas han perdido la vida en uno de los peores accidentes de las últimas décadas.
Ayer mismo, un tren de Rodalies de la R4 colisionaba con un muro de hormigón que se vino abajo a la altura de Gelida. También perdió la vida su maquinista, un joven sevillano en prácticas, y 40 personas resultaron heridas, algunas de gravedad.
Estas fatídicas noticias han hecho que se cuestione el estado de las vías, que ya por la zona de Córdoba habían alertado de problemas. Los trenes traqueteaban en ese tramo. Los maquinistas se ponen en huelga por lo sucedido y el estado de las vías.
Los maquinistas reciben un salario por encima de la media
Hasta que no pasan tragedias como éstas, la profesión del maquinista no se tiene en cuenta. Es una gran desconocida para la mayoría de personas. Sin embargo, es un oficio que está asociado a estabilidad, especialización y un salario por encima de la media, pero también requiere una gran responsabilidad. Además, los procesos formativos son muy exigentes.
Daniel Luma Popa lleva trabajando 38 años como maquinista de Renfe. Él ha confesado en una de sus últimas entrevistas que su trabajo es estable, sólido y está bien pagado. “Tengo un muy buen trabajo, me pagan bien y estoy muy contento”, declaró. Sin embargo, admitió que con el paso del tiempo ha empezado a cuestionarse su trayectoria: “Me estoy dando cuenta de que la mitad de la vida ya la he gastado. Me imagino 25 o 30 años más haciendo lo mismo y dije: tiene que haber algo más allá”.
Explicó que el curso habilitante cuesta 25.000 euros y que solo un 60% de personas lo aprueban. Después llega la oposición y la habilitación por tipos de trenes y líneas. Aun así, insistió en que le gusta su oficio: “Yo me dedico a llevar trenes. Es un buen trabajo y estoy a gusto”.
Subrayó, también, la complejidad técnica y regulatoria del trabajo: “No puedo coger un tren aunque sepa llevarlo; hay que estar habilitado de la línea y del material”.
Su trabajo le gusta, pero son muchos años y necesita un cambio, algo más. Hace un tiempo abrió una empresa de compra venta de coches pero no funciona como esperaba.
