Una familia asentada en Sevilla ha demostrado que construir una vivienda sostenible no siempre requiere grandes inversiones. Con un presupuesto de apenas 17.000 euros, lograron levantar una casa autosuficiente utilizando el llamado método Nebraska, una técnica de bioconstrucción basada en el uso de fardos de paja como estructura principal del edificio.
El proyecto fue impulsado por Eduardo, un hombre de origen francés que decidió construir su propio hogar junto a su mujer. La historia se hizo viral porque el resultado final fue una vivienda funcional, ecológica y de bajo coste, algo poco habitual en un momento en el que el precio de la vivienda y de los materiales de construcción se ha disparado.
Una casa construida con paja y materiales reciclados
El secreto del bajo coste está en dos factores principales. El primero fue la autoconstrucción completa, ya que la propia familia realizó prácticamente todo el trabajo sin recurrir a mano de obra externa. El segundo fue el uso masivo de materiales recuperados. Según explicaron, cerca del 70 % de las puertas y ventanas proceden de carpinterías recicladas, lo que permitió reducir enormemente el gasto en materiales nuevos.
El método Nebraska consiste en utilizar fardos de paja como muros autoportantes. Esto significa que las balas de paja no solo sirven como aislamiento térmico, sino que también soportan el peso del tejado sin necesidad de estructuras de hormigón o grandes vigas de madera.
Una vivienda pensada para ser autosuficiente y sostenible
La casa tiene alrededor de 100 metros cuadrados. En la planta baja se distribuyen unos 68 m² y en la parte superior una pequeña zona abuhardillada de unos 30 m². Además de su bajo coste, el proyecto destaca por su enfoque autosuficiente. La vivienda cuenta con un aljibe de 43.000 litros que recoge agua de lluvia suficiente para abastecer a la familia durante largos periodos.
El diseño también es bioclimático, lo que significa que aprovecha la orientación del sol y la ventilación natural para mantener una temperatura confortable sin necesidad de grandes sistemas de climatización. A esto se suma una pequeña huerta destinada al autoconsumo. así pues, aunque este caso destaca por su presupuesto extremadamente bajo, la construcción con paja no es algo experimental. En países como Francia se construyen miles de viviendas de este tipo cada año, aunque cuando intervienen empresas especializadas el coste suele ser mucho mayor que el de esta singular casa levantada en Sevilla.
