La percepción de la seguridad cambia radicalmente cuando se vive en otro país. Así lo explica Claudia, una española que reside en China y cuya experiencia se ha hecho viral al afirmar con rotundidad: “Puedo volver sola a casa a las cuatro de la mañana sin miedo”. Su testimonio ha reabierto un debate recurrente: ¿es China realmente más segura que España en el día a día?

Claudia relata que en ciudades chinas de varios millones de habitantes puede caminar de noche, usar el transporte público o volver a casa sola sin sentir la alerta constante que, según explica, sí sentía en España. No habla de una sensación aislada, sino de una experiencia sostenida en el tiempo, basada en hábitos cotidianos y en la forma en que el entorno responde.

Seguridad ciudadana: dos modelos muy distintos

China y España parten de modelos de seguridad profundamente diferentes. En China existe una presencia policial muy visible, acompañada de sistemas de vigilancia masiva, cámaras en espacios públicos y controles frecuentes. Esto genera un fuerte efecto disuasorio frente a delitos como robos, agresiones o vandalismo. La delincuencia callejera es baja, especialmente en lo que respecta a hurtos y violencia nocturna.

Tramo de l'avinguda Diagonal, a Barcelona. Foto Vicente Zambrano

España, por el contrario, cuenta con un modelo más garantista y menos intrusivo. Aunque es uno de los países más seguros de Europa en términos generales, existen focos claros de inseguridad, especialmente relacionados con robos, hurtos y agresiones en determinadas zonas urbanas. Grandes ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla o Valencia concentran los mayores índices de delitos menores, con barrios concretos donde la percepción de inseguridad aumenta notablemente, sobre todo de noche.

Problemas como los carteristas, los robos con violencia, la ocupación ilegal o las agresiones sexuales han ido ganando espacio en el debate público español, afectando especialmente a mujeres jóvenes, que adaptan sus rutinas para evitar riesgos: cambiar rutas, evitar horarios o depender de acompañamiento.

La experiencia de Claudia: tranquilidad cotidiana

Claudia explica que en China la normalidad es la tranquilidad. No solo por la baja criminalidad, sino por la respuesta social: si ocurre algo, hay intervención inmediata. Además, destaca que el respeto al espacio público y las normas es muy alto, y que la cultura colectiva penaliza fuertemente las conductas que alteran el orden.

También subraya que el transporte público nocturno es seguro, limpio y vigilado, y que no existe la sensación de vulnerabilidad que muchas mujeres sienten en España al volver solas a casa de madrugada. Para ella, la diferencia no está solo en los datos, sino en cómo se vive la ciudad.

transporte público Europa Press

Su testimonio no pretende idealizar China ni demonizar España, pero sí pone de manifiesto una realidad incómoda: la percepción de seguridad condiciona la libertad, y en algunos países, como China, esa libertad cotidiana se vive de forma más plena, especialmente para las mujeres.