Tailandia se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los españoles en los últimos años. Playas paradisíacas, coste de vida asequible, clima cálido y una cultura hospitalaria han impulsado a miles de viajeros y expatriados a instalarse temporal o permanentemente en el país. Sin embargo, vivir allí implica adaptarse a realidades muy distintas a las europeas. Una de las más importantes tiene que ver con algo tan cotidiano como el agua. Carlos Cruz, creador de contenido residente en Tailandia, lo resume con claridad: “El agua no se puede beber tal cual, tienes que mezclarla con unos polvos”.

Esta afirmación ha sorprendido a muchos, pero refleja una práctica habitual tanto entre locales como entre extranjeros que viven en el país.

Cómo es el agua en Tailandia y por qué no se bebe

En Tailandia, el agua del grifo no es potable. Aunque se utiliza con normalidad para ducharse, lavarse los dientes o cocinar, no es segura para el consumo directo. El motivo principal es la falta de garantías sanitarias en el sistema de canalización, especialmente en zonas rurales o en edificios antiguos. Las bacterias y microorganismos pueden provocar problemas gastrointestinales a quienes no están acostumbrados.

Por ello, como explica Carlos Cruz, muchos residentes recurren a polvos purificadores, pastillas potabilizadoras o sistemas de filtrado doméstico. Estos productos eliminan bacterias y hacen el agua apta para el consumo. Aun así, lo más habitual es comprar agua embotellada, muy barata y fácilmente accesible en cualquier tienda, incluso las 24 horas.

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Carlos destaca que esta adaptación forma parte del día a día en Tailandia y que asumirla es clave para evitar problemas de salud. Beber agua sin tratar puede arruinar una estancia en cuestión de horas.

Por qué Tailandia es un destino de moda entre los españoles

Más allá del agua, Tailandia atrae por su alto nivel de vida a bajo coste. Con un presupuesto moderado, es posible vivir cómodamente, comer fuera a diario y acceder a servicios como masajes, transporte o alojamiento a precios muy inferiores a los de España. Esto ha convertido al país en un imán para nómadas digitales, jubilados y jóvenes que buscan experiencias diferentes.

La cultura tailandesa es otro de sus grandes atractivos. El respeto, la sonrisa constante y la importancia del equilibrio y la calma marcan la vida social. A ello se suma una gastronomía reconocida mundialmente, una espiritualidad muy presente y una naturaleza espectacular.

Carlos Cruz explica que Tailandia es un país de contrastes: moderno y tradicional al mismo tiempo. Centros comerciales futuristas conviven con templos centenarios, y la tecnología se integra con costumbres muy arraigadas.

 
Playa Tailandia

 

Sin embargo, también existen peculiaridades que requieren adaptación: el clima húmedo, el tráfico caótico, la barrera del idioma y, por supuesto, el cuidado con el agua y la alimentación. Todo forma parte del aprendizaje de vivir en otro contexto cultural.

En definitiva, Tailandia ofrece una experiencia única, pero no exenta de retos. Como recuerda Carlos Cruz, entender cómo funciona algo tan básico como el agua es fundamental para disfrutar del país sin sobresaltos. Adaptarse no es opcional: es la clave para vivir bien en el sudeste asiático.