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Álvaro Fernández, farmacéutico y divulgador, advierte de un error especialmente frecuente durante el verano: sacar la comida del congelador y dejarla durante horas sobre la encimera. Aunque el interior todavía permanezca frío o incluso conserve hielo, la superficie puede calentarse rápidamente y entrar en una franja de temperatura favorable para que los microorganismos se multipliquen.

“Dejar descongelar la comida en verano hace que entre en zona de peligro; ten previsión”, explica. La advertencia afecta especialmente a carnes, pescados, mariscos, platos cocinados y alimentos con huevo o lácteos. El calor ambiental acelera el proceso y convierte una costumbre aparentemente cómoda en un riesgo evitable para la seguridad alimentaria.

La superficie puede calentarse antes que el centro

La denominada zona de peligro se sitúa aproximadamente entre los 5 y los 65 grados. Dentro de ese intervalo, muchas bacterias pueden crecer con rapidez. El problema de descongelar a temperatura ambiente es que el alimento no se templa de manera uniforme: mientras el centro continúa congelado, las capas exteriores pueden permanecer demasiado tiempo expuestas al calor.

Por eso, tocar la pieza y notar que todavía está fría no garantiza que sea segura. En verano, una cocina puede superar fácilmente los 25 grados y acelerar la proliferación microbiana. Cocinar después reduce buena parte del riesgo, pero no siempre elimina toxinas que algunos microorganismos pueden haber producido mientras el alimento permanecía fuera del frigorífico.

La previsión es el método más seguro

La opción recomendada es pasar el alimento del congelador a la parte baja de la nevera con suficiente antelación. Debe colocarse dentro de un recipiente para evitar que los líquidos contaminen otros productos. Las piezas pequeñas pueden necesitar una noche; las grandes, uno o varios días. Así se descongelan manteniéndose a una temperatura estable y segura.

Cuando no hay tiempo, puede utilizarse el programa de descongelación del microondas y cocinar inmediatamente después. También es posible cocinar ciertos productos directamente congelados, siguiendo las instrucciones del envase y aumentando el tiempo necesario. Descongelar bajo agua fría solo es aconsejable dentro de una bolsa cerrada y cambiando el agua con frecuencia. Lo que debe evitarse es dejar carne o pescado en la encimera, al sol o dentro de un coche. La clave no es improvisar al llegar a casa, sino decidir el menú el día anterior y trasladar la comida a la nevera. En verano, unas horas de previsión protegen mejor que cualquier truco posterior. Ese hábito evita prisas, conserva la textura y reduce una exposición a bacterias durante los meses más calurosos.