El actual alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, vuelve a presentarse a las elecciones municipales de este 28 de mayo para intentar revalidar el cargo. Pocas semanas antes, recibe ElNacional.cat para valorar el primer mandato de ERC al frente de la Paeria de Lleida y para hablar sobre unos comicios que, según las encuestas, tendrán unos resultados muy ajustados. Pueyo, que irrumpió en la Paeria rompiendo con décadas de gobierno socialista, buscaba un 'cambio honesto' en la ciudad, tal como decía su lema de campaña electoral en el 2019. Ahora, se presenta a la carrera para la alcaldía con cuatro años de experiencia, donde se ha encontrado retos como la pandemia, un criticado albergue para temporeros y la aprobación del Plan de la Estación para cubrir las vías del tren y crear un centro comercial. El paer en cap también llega a la reelección con una querella por prevaricación presentada por los promotores del proyecto Torre Salses, que propone crear un parque comercial en Lleida, al cual el actual gobierno municipal, formado por ERC y Junts después de la salida del Comú, se opone.

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Después de cuatro años de gobierno de ERC en la Paeria, ¿habéis logrado el cambio honesto que apelabais en la campaña del 2019?
Cuando entramos en la Paeria, hacía casi 40 años que gobernaba un mismo partido y eso genera una serie de tics. Hay una cuenta de acciones positivas realizadas durante estos mandatos, pero llega un momento que no solo la ilusión de lo que podía ser el proyecto del Partido Socialista se va desvaneciendo, sino que, además, nos encontramos un nivel de endeudamiento en la Paeria muy alto. Ahora, hemos pasado de una Paeria donde a cada concejal se le pagaba una plaza de aparcamiento y donde muchas cosas se celebraban con cava y con cierto entusiasmo, a un modelo de gestión mucho más sobrio. Creo que este es uno de los puntos a remarcar, hemos hecho de la Paeria un gobierno más transparente. También destaco que hemos logrado mejorar y sostener el apoyo a las personas, especialmente con los servicios sociales, así como reducir la segregación escolar.

¿Habéis logrado plantear todos los retos marcados en la agenda?
Hemos puesto en marcha un proceso de cambio, pero reconozco que en algunos retos habríamos querido ser más eficientes. Ha sido un mandato difícil, pero también apasionante. Difícil porque, como a todos los gobiernos, nos ha tocado afrontar dos años de pandemia, pero apasionado por esta característica que tiene el gobierno local que permite acercarnos a la gente. Ahora, nos encontramos en un momento de reanudación, con una serie de obras que ya han empezado y que casi nos permiten hacer un programa de actuaciones hasta el año 2025-2026. Es por eso que pedimos a la ciudadanía que nos amplíe la confianza cuatro años más para cumplir la mayor parte de las promesas que asumimos.

Hemos puesto en marcha un proceso de cambio, pero reconozco que en algunos retos habríamos querido ser más eficientes

Ahora opta a repetir y continuar cuatro años más al frente de la Paeria, ¿qué propone hacer en un posible segundo mandato?
Hace cuatro años, mi misión era romper el techo de cristal de 40 años del Partido Socialista, y mi misión ahora es garantizar que romperlo no fue una excepción. Creo que hemos empezado y terminado propuestas que dormían en un cajón, y ahora tenemos un proyecto de ciudad ambicioso que mira al futuro. Hemos avanzado, pero necesitamos cuatro años más para consolidarlo. Hay temas que se están terminando ahora, y hay otros que se tendrán que ir impulsando, especialmente en ámbitos como los servicios sociales, la educación o el impulso económico industrial en Lleida. Todavía tenemos mucho trabajo por hacer.

Uno de los proyectos que habéis impulsado es un albergue para temporeros, una propuesta que no ha sido bien recibida por un sector de la población.
Este proyecto implica pasar de dejar dormir a los temporeros en la calle y despertarlos a golpes de manguera, a crear un equipamiento para salir de la situación de provisionalidad. Nosotros los hemos acogido en un pabellón, pero es evidente que eso no puede seguir así. Es cierto que por este albergue hemos llegado a sufrir acoso físico por parte de pequeños grupos, pero yo tengo la conciencia muy tranquila porque creo que es un reto que Lleida, la capital de la fruta dulce, tiene que asumir. Es obvio que detrás de esta campaña de rechazo hay un interés indisimulado de toda la derecha, especialmente de Vox, PP, Ciudadanos e, incluso, y esto me sabe mal, del PSC. Todos ellos han encontrado en este proyecto una nafra para hacer oposición al gobierno.

En su caso, llega a la carrera para las elecciones municipales con una denuncia por prevaricación por el proyecto Torre Salses. ¿Cómo se encara este proceso?
Tanto yo, como el candidato de Junts, Toni Postius, hemos sido querellados por los promotores del proyecto Torre Salses, que propone hacer un parque comercial a las afueras de Lleida. La prevaricación es un delito penado con prisión y, por lo tanto, es obvio que se ha hecho con la finalidad de intimidarnos y también con la intención de influir en los resultados de las elecciones municipales. Es evidente que pretender presentarnos como delincuentes por el hecho de defender un modelo comercial integrado en la ciudad no es una demostración de simpatía. Desde el punto de vista de modelo comercial, es cierto que no es lo que nosotros defendemos: el modelo de la superficie al extrarradio está en declive, nos ligaríamos a un caballo que no nos llevaría a ningún sitio. Pero el centro comercial de Torre Salses tampoco tiene licencia comercial, y el Ayuntamiento no tiene capacidad económica para asumir lo que supondría su creación. Además, ahora, la Paeria ha aprobado el Plan de la Estación, una propuesta con un gran consenso en Lleida para cubrir las vías del tren y crear un centro comercial de pequeñas y medianas empresas al lado de la estación de trenes y de una nueva de autobuses, una zona que necesita un revulsivo. 

Por este albergue hemos llegado a sufrir acoso físico por parte de pequeños grupos, pero tengo la conciencia tranquila

A pesar de esta presión, ¿se ve con fuerzas mantener la alcaldía?
La verdad es que estos cuatro años, con la pandemia, han sido tan duros que me han dado mucha experiencia. Afronto las próximas semanas con una gran ilusión, pero no solo individual, sino por todas las personas de mi entorno. Quiero reivindicar la coherencia de nuestra lista: estoy acompañado de una lista brillante, coherente y con personas que pueden asumir responsabilidades y hacerlo muy bien. El fichaje de Xavier Estrada puede ser el más impactante, pero es una persona muy formada y que, aparte de su dimensión como árbitro, siempre ha sido ligado con iniciativas que combinan el deporte con otras luchas.

Las encuestas muestran unos resultados ajustados. ¿Confía en seguir gobernando?
El tiempo de las mayorías absolutas ha sido superado. Ahora es momento de dialogar para encontrar apoyos amplios. Estoy convencido de que tendremos oportunidad de gobernar, por qué, sino, ¿con quién podrá gobernar el PSC? Las opciones se complican. Hace años tuvo el apoyo de Ciudadanos y PP, pero yo no sé si eso es lo que contempla el líder socialista. Al PSC Lleida que nosotros hemos conocido estos años, le costó mucho reponerse psicológicamente de la derrota del 2019 y después se ha preocupado más de intentar armar una moción de censura que no prosperó y de oponerse a proyectos que objetivamente eran buenos para la ciudad, que a estar orientado a encontrar consensos y acuerdos. Las posibilidades de llegar a acuerdos no aparecen milagrosamente el 28 de mayo por la noche.

¿Cómo está la relación con el Comú después de la salida del gobierno municipal?
Acabamos con un divorcio amistoso porque a veces al Comú le cuesta asumir el desgaste o las contradicciones que implica gobernar. En la oposición disfrutas de una libertad casi absoluta, pero también es verdad que hace muy frío. El Comú salió del gobierno de una manera amistosa, pero creo sinceramente que los partidos con los cuales compartimos la defensa de la autodeterminación de Catalunya, como son Junts, la CUP y el Comú, podemos sumar fuerzas para plantearnos un nuevo gobierno.

Mirando la actual situación en el Parlament, ¿cree que la posición de ERC, con un Govern en solitario después de la salida de Junts, os puede perjudicar?
Creo que la marca ERC sigue siendo buena. Gobernar siempre desgasta, hay que tomar decisiones que favorecen a una mayoría, pero perjudican a otros. Aunque, como he dicho, en la oposición siempre hace mucho frío: puedes criticar, pero no puedes impulsar transformaciones positivas. Más allá de eso, creo que ahora mismo hay un cierto desencanto general, una cierta melancolía post 1 de Octubre. También hay un problema con la imagen que se tiene de los partidos en general. La escena política se ha hecho demasiado guiñolesca, con gritos e insultos, y creo que la ciudadanía nos está pidiendo más respeto.

Mi ilusión es cerrar un nuevo ciclo como alcalde de Lleida y después volver a ser profesor, que es mi profesión

Desde que fue nombrado alcalde ha sostenido que solo considera ser paer en cap cuatro años más. ¿Sigue en pie esta idea?
No hay nada peor que la imagen y manera de hacer del político profesional, que toda su vida ha dependido de un sueldo como representante público. Fui diputado y estuve en el Govern de la Generalitat durante periodos de 7 u 8 años. Creo que a partir de esos años se adquieren tics, es inevitable. Así que sí, en el momento actual, mi ilusión sigue siendo cerrar con un nuevo ciclo como alcalde de Lleida y después volver a ser profesor, que al final es mi profesión. Este es mi circuito ideal.