La escalofriante explicación que ha dado Luis Bárcenas, el extesorero del Partido Popular, en la Audiencia Nacional sobre cómo desde el Ministerio del Interior se destruyeron pruebas que involucraban directamente al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy parece, casi, una historia para no dormir. Han pasado más de diecisiete años desde que se inició judicialmente el caso Gürtel, más de doce desde el caso Bárcenas y ocho desde el caso Kitchen, que es el que ahora nos ocupa. En todo este tiempo, el extesorero ha pasado más de ocho años en prisión en dos periodos, desde el 2013 al 2015 y, más adelante, entre el 2018 y el 2024. Hay que haber conocido aquella época para comprender el peso de una persona como Bárcenas en la estructura del partido, quien había sustituido a Álvaro Lapuerta, que había ejercido el cargo entre 1993 y 2008, a propuesta de José María Aznar. De hecho, hasta la marcha de Bárcenas, el PP solo había tenido dos tesoreros: Lapuerta y, anteriormente, Rosendo Naseiro. Y los tres tuvieron causas judiciales por financiación irregular.
Bárcenas explicó con todo lujo de detalles cómo había encargado a un preso, compañero de celda en la cárcel de Soto del Real, que destruyera documentación comprometida. En concreto, unos audios, en los que aparecían las siglas de MR, iniciales que identificó, lógicamente, como Mariano Rajoy. A este preso, ha relatado, le dio sus claves para acceder a su nube privada, donde tenía guardado material delicado sobre la trama Gürtel. “Álex, hay que destruir todos los audios de MR, no debe quedar nada, es mi compromiso, haz el favor de ir recuperándolos, un abrazo”, le dijo en una nota escrita por el mismo y a la que ha puesto voz hoy en la Audiencia Nacional. "Algo debió hacer porque cuando recuperé la libertad en la nube no había nada", ha añadido Bárcenas. Su chofer, Sergio Ríos, acusado como presunto confidente de la trama en este juicio, sería el encargado de entregar el dinero al preso. El tal Sergio no era un chofer al uso, sino que venía recomendado por los servicios de seguridad del partido y cuidaba de su teléfono móvil, ya que lo dejaba dentro del coche cuando tenía reuniones para evitar que lo geolocalizaran. Bárcenas —que pudo presentar estas cintas cuando las tenía y prefirió negociar con el PP a facilitar la labor de la justicia— y su esposa ejercen de acusación particular en esta causa y solicitan 41 años de prisión para el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su mano derecha, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez Vázquez.
Lo que se inició con la operación Catalunya y la 'policía patriótica' para acabar con el procés independentista, acabó sirviendo para destruir personas, también del PP
Según el extesorero, aquellas cintas eran oro puro, ya que contenían tres audios sobre Rajoy. Uno era sobre la contabilidad extracontable del PP, otro era una conversación corta con Rajoy y un tercero era una conversación más extensa y puntual con su amigo Javier Arenas. Los audios estaban en un lápiz de memoria en el despacho de su mujer y también en una nube, pero ha dicho que cuando salió de prisión provisional en 2015 no pudo localizarlos. Pero la explicación más contundente fue, sin duda, la de su reunión con Rajoy en su despacho de la calle Génova. "Yo había hablado previamente con Javier Arenas de que, en la contabilidad extracontable [la caja B] esa que llevábamos, quedaba un saldo en esos momentos, una cantidad de dinero. Subo al despacho de Rajoy para decirle que tengo esa cantidad, que lógicamente no tiene ya ningún sentido, que no vamos a llevar papeles de ningún tipo. Le entrego la última hoja de esos movimientos donde figura el saldo, que le llevo en un sobre del que le hago entrega. Ve los documentos; él se extraña mucho, me pregunta cómo es posible, hombre, que llevéis esos papeles y tal. Le digo que era la garantía de Álvaro Lapuerta y mía de que se recibían los fondos y se empleaban correctamente. Se da la vuelta en el sillón; eso se oye en la grabación [hoy desaparecida]. Lo introduce en el destructor de papeles. El papel, que era una fotocopia, queda destruido y ahí acaba la conversación".
El juez Manuel García-Castellón dejó fuera explícitamente a Rajoy de la causa por falta de pruebas y limitó la causa contra Fernández Díaz, Francisco Martínez y un reducido grupo de policías con cargos importantes en aquellos años, empezando por el excomisario Villarejo, que siempre aparece en todas las salsas. Decía Friedrich Nietzsche que el Estado es la más fría de todas las bestias frías, una manera de referirse a la naturaleza despiadada de cómo actúa la maquinaria estatal. Como hemos ido sabiendo con los años, los atropellos que se cometieron fueron escandalosos. Lo que se inició con la operación Catalunya y la policía patriótica para acabar con el procés independentista, acabó sirviendo para destruir personas, también del PP. Es lo que sucede cuando se pone en marcha una dinámica tan manifiestamente ilegal: no hay punto final, ya que cualquier cosa parece que se puede hacer y llevar a cabo. Desde eso a cargarse un banco como la BPA de Andorra o el Banco de Madrid.
