La última visita de Oriol Junqueras al complejo del palacio de la Moncloa que consta en las hemerotecas fue en julio de 2016 como vicepresident d'Economia del Govern de Carles Puigdemont. No sería, sin embargo, para reunirse con Mariano Rajoy, sino con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y al encuentro se sumaría, más tarde, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Han pasado diez años de aquella cita, cuatro años de prisión por en medio y muchas otras vicisitudes, tantas que parecía que la carrera política de Junqueras descarrilaría. No ha sido así y, este jueves, el presidente de Esquerra Republicana volverá a la Moncloa y lo hará con la mejor disposición del presidente Pedro Sánchez, que le recibirá para cerrar formalmente el anunciado acuerdo de financiación singular para Catalunya. Aún lo hará pesando sobre él una injusta inhabilitación para cargo público, ya que el indulto del gobierno español de junio de 2021 a los presos políticos independentistas solo les permitió abandonar la prisión, pero les mantuvo su condición de no elegibles, de acuerdo con la sentencia del Tribunal Supremo. Para ocupar cargo electo o formar parte de un Govern hace falta un nuevo indulto que les levante la inhabilitación, algo, en estos momentos, perfectamente factible.

Del acuerdo sabemos, según Esquerra, que el nuevo modelo de financiación supondrá unos 5.000 millones de euros extra para Catalunya y que se preservará la ordinalidad, un auténtico caballo de batalla estos años. El llamado principio de ordinalidad, consiste en blindar que una comunidad autónoma ocupe el mismo puesto en la clasificación de autonomías que más aportan al sistema y entre las comunidades que más reciben. Según los últimos datos disponibles, que son los de 2022, Catalunya fue ese año, de nuevo, la tercera comunidad que más ingresos per cápita aportó al sistema, tras Madrid y Baleares, y la décima en recepción de recursos. Oriol Junqueras ha asegurado repetidamente que si Catalunya es la tercera comunidad en aportar ha de ser la tercera en recibir, y ahí ha estado una parte importante del meollo de estos últimos meses. La posición de la vicepresidenta y ministra de Economia, María Jesús Montero, era un obstáculo, ya que entendía que mermaba sus ya debilitadas opciones como candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía.

Esquerra cree que, aunque no se cumplirá la idea de un sistema de concierto económico, su posición es sólida y defendible

Esquerra dice haber ganado este pulso y de ahí su satisfacción ante el encuentro Sánchez-Junqueras. Mayor ambigüedad ha habido hasta la fecha en la cesión del IRPF, que también reclaman los republicanos como imprescindible para que Catalunya asuma la recaudación y gestión completa del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) en su territorio, una medida pactada con el gobierno central y clave para una financiación autonómica propia. Con estas tres victorias, Esquerra cree que, aunque no se cumplen aquellas explicaciones que se dieron en 2024 para investir a Salvador Illa como president y que se sustentaban en que Catalunya tendría, en la práctica, un sistema de concierto económico, aunque con un nombre diferente, su posición es sólida y defendible a la hora de explicar el acuerdo alcanzado. Ahora falta conocer si la letra pequeña del acuerdo tiene la misma música que los grandes titulares, algo que empezaremos a conocer en detalle en las próximas horas.

El tercer actor en disputa, Junts per Catalunya, ya se ha adelantado y ha expresado que no aceptará una rebaja al modelo de financiación que no sea un concierto económico y ha apelado a Junqueras a defender sus posiciones de antaño. No solo eso, sino que ha anunciado que todo lo que sea menos que eso no contará con los votos de Junts, ya que solo de esa manera, entienden, se puede poner punto y final al déficit fiscal y al empobrecimiento de la clase media catalana. La posición de Junts no es un tema menor, ya que si la mantienen en el tiempo, el acuerdo de Sánchez y Junqueras sería papel mojado: no contaría con el beneplácito del Congreso de los Diputados, que es imprescindible para su aprobación, dado que se ha de tramitar como proyecto de ley. Pero eso, será, en cualquier caso, más adelante. En clave catalana, los presupuestos de Salvador Illa podrían tirar adelante, porque Junqueras desbloquearía su negativa hasta que hubiera cerrado un acuerdo de financiación y los Comuns se sumarían rápidamente a la redacción de los mismos. Illa tendría así sus primeros presupuestos en pocos meses y una capacidad de maniobra inversora mayor de la que ha tenido hasta la fecha, en que se ha manejado con prórrogas de las cuentas de Pere Aragonès.