Por unas horas, el nuevo mundo que trata de implantar Donald Trump desde su retorno a la Casa Blanca, los casos de corrupción del PSOE y del entorno familiar y político de Pedro Sánchez, las fechas probables del retorno de Carles Puigdemont a Catalunya tras más de ocho años de residencia oficial en Waterloo, o la nueva financiación autonómica que en cualquier momento nos presentarán los socialistas y Esquerra Republicana, han dejado paso a la noche de Reyes, seguramente el momento más mágico y también el generador de una ilusión pasajera que moviliza por igual a pequeños, padres y abuelos.
No hay truco que supere la noche de Reyes, escuché una vez en la radio. Y es verdad, es el momento más mágico del año y el que uno siempre recuerda con el paso del tiempo. Primero con sus padres y abuelos, después con sus hijos y sobrinos, y, más adelante, con sus nietos. La noche de Reyes acaba siendo un álbum de la vida. Allí está todo lo bueno, los recuerdos que no se olvidan e incluso aquella sensación de frustración por un regalo que no llegó, que costaba de entender y que muchos años después acaba siendo como una lección de vida que se trasmite a los que detrás de ti se encuentran en una situación similar.
Este año, la nieve ha sido la protagonista de la noche de Reyes
Este año y por primera vez en este siglo, en una parte importante del territorio catalán, la nieve ha sido la protagonista. No lo ha sido en las zonas del Pirineo, donde la nieve es más habitual, sino en el interior de Catalunya, en l'Anoia, el Bages, en las comarcas de Ponent o en el Solsonès. También ha nevado en la Costa Daurada. No han sido, por lo general, grandes nevadas, pero lo suficiente para teñir de blanco muchos municipios que no recordaban la última vez que se produjo. Veremos a partir del día de Reyes si el frío glacial que se lleva anunciando desde hace muchas fechas alcanza las cotas de bajas temperaturas que se han vaticinado.
A la postre, marcará el fin de las vacaciones navideñas y el retorno a la vida cotidiana. También para la clase política el inicio de un año lleno de incertezas y en España, año electoral, con las anunciadas elecciones en Aragón en febrero, Castilla-León y Andalucía antes del verano. Estos comicios autonómicos, los casos judiciales de Pedro Sánchez y su falta de apoyos parlamentarios acabarán marcando la celebración o no de elecciones en España. Sánchez está en la UCI, pero su resiliencia ha roto cualquier esquema previo sobre el calendario electoral. Las apuestas de que llegará a 2027 sin convocarlas, sin embargo, cotizan claramente a la baja.