El Hospital de la Vall d'Hebron y el Govern catalán anunciaron simultáneamente este viernes que el president de la Generalitat se reincorporará el lunes a sus responsabilidades al frente del ejecutivo catalán y que lo haría de forma progresiva. Después de cuatro semanas alejado del cargo, cuyo despacho cedió al conseller de Presidència, Albert Dalmau, los médicos le han dado el alta por su positiva evolución y vuelve a coger el timón del gobierno catalán, algunas de cuyas áreas vienen dando señales de fallos estructurales y han debilitado la respuesta del Govern y su credibilidad. El retorno progresivo a sus funciones de president veremos cómo se acaba gestionando en realidad, ya que, como se ha visto inmediatamente después del anuncio de su retorno, las críticas de la oposición ya se han empezado a dirigir directamente a él.
Si desde el 17 de enero, en que ingresó en el Hospital de la Vall d'Hebron con un cuadro de dolor agudo y dificultades en las piernas y donde permaneció dos semanas, y la posterior recuperación domiciliaria en La Roca del Vallès, los partidos han dejado al Govern y al president la comunicación a la opinión pública de su evolución médica y han esquivado cualquier alusión personal, es evidente que el lunes la política catalana va a volver a coger velocidad. De hecho, Junts ya le ha reclamado que se someta a una cuestión de confianza si no cesa a la consellera de Territori, Sílvia Paneque, que esta semana ha sido reprobada en el Parlament por segunda vez en un año por su gestión de Rodalies.
El retorno progresivo de Illa a sus funciones veremos cómo se acaba gestionando, ya que, como se ha visto inmediatamente después del anuncio de su retorno, las críticas de la oposición ya se han empezado a dirigir directamente a él
Illa no va a hacer una cosa ni la otra. Además, la carrera política de Paneque no puede quedar en barbecho, ya que su futuro está marcado: repetir como alcaldable del PSC en Girona, donde, pese a ganar los comicios en 2023, los socialistas están en la oposición por un acuerdo entre la CUP y Junts per Catalunya que dio la alcaldía a Lluc Salellas. No es esa la única carpeta que ha empeorado durante la enfermedad del president, y ahí están las huelgas que ha habido esta semana del sector ferroviario o de maestros y personal educativo. En ciernes está otra huelga anunciada del personal sanitario y las críticas por la paralización del país durante todo el jueves, cuando se hubiera podido ser más quirúrgico en cuanto a las horas y dejar fuera a varias comarcas donde el viento no tuvo incidencia alguna. Aunque es un dato, por ahora, no preocupante, la peste porcina africana ha saltado, por primera vez, el perímetro de alto riesgo y se han producido dos positivos fuera del radio inicial.
A todo ello, el Govern trabaja contra reloj para responder con la noticia de la presentación de los presupuestos, que, incluso, podrían ser aprobados en la reunión del Govern de este martes. Sería, sin duda, un cartucho de un calado político importante, ya que serían las primeras cuentas que presentara en el Parlament, después de que no lo hiciera con las de 2024, llegó a la Generalitat en agosto, y de 2025. El apoyo de los Comunes ya lo tiene, pero le falta el de Esquerra, que sigue declarando que las negociaciones no están para que dé el sí. Junqueras siempre ha condicionado el voto de sus diputados en el Parlament al acuerdo con el gobierno español para la cesión del 100% del IRPF a la Generalitat y también sobrevuela desde antes de Navidades un movimiento de Pedro Sánchez que conceda un indulto a los presos políticos que están inhabilitados, entre ellos Junqueras.
Illa sabe de la importancia de obtener sus primeros presupuestos, aunque sea ya bien entrado el año. Pero Junqueras también sabe que, después de la investidura que le facilitó Esquerra, es el comodín más importante que tendrá en lo que resta de legislatura. El presidente de Esquerra tampoco quiere dar argumentos a los sectores que en el partido le piden una mayor defensa de la soberanía fiscal, como el perdedor del último congreso del partido, Alfred Bosch.